La narrativa sobre el origen de la lucha por la recuperación de los servicios de Pensiones Civiles del Estado (PCE) comenzó a convertirse en un nuevo frente de disputa al interior de la Sección 42 del SNTE, luego de que la secretaria de Finanzas del Comité Ejecutivo Seccional, Gabriela Domínguez, y el integrante del movimiento TodosXPCE, Alonso Alvarado, difundieran videos con versiones encontradas sobre quién impulsó las acciones que derivaron en los cambios registrados en la institución.
La confrontación se da en un contexto en el que la maestra Gabriela Domínguez es señalada como una de las principales cartas del grupo que encabeza el secretario general Manuel Quiroz Carbajal para sucederlo en la dirigencia sindical, mientras que Alonso Alvarado forma parte de TodosXPCE, movimiento identificado con un grupo opositor a la actual dirigencia.
En su mensaje, Domínguez sostuvo que el Comité Ejecutivo Seccional, bajo el liderazgo de Manuel Quiroz Carvajal, emprendió hace un año y tres meses una lucha que permitió impulsar el cambio en la dirección del servicio médico de Pensiones Civiles del Estado y, a partir de ello, concretar diversas mejoras para los derechohabientes.
Entre los avances mencionó cambios en unidades médicas regionales, como las de Jiménez y Saucillo; la remodelación del área de Urgencias, la puesta en marcha de Atención Médica Continua, la licitación de medicamentos y la incorporación de seis camas adicionales para hemodiálisis. No obstante, aseguró que el trabajo aún no concluye y que la dirigencia continuará impulsando acciones para fortalecer el sistema de salud de los trabajadores de la educación.
La postura encontró una rápida respuesta de Alonso Alvarado, quien rechazó que la historia de la lucha por Pensiones Civiles comenzara hace un año y tres meses y afirmó que el movimiento nació mucho antes, cuando cientos de maestras y maestros decidieron organizarse ante el deterioro del servicio médico.
El integrante de TodosXPCE recordó que, antes de que el Comité Ejecutivo asumiera el tema, el movimiento denunció públicamente la crisis de Pensiones Civiles, exigió el relevo de la dirección de la institución, realizó caravanas, tomó las instalaciones de la Sección 42 para exigir que el sindicato encabezara la causa, liberó casetas, convocó manifestaciones durante consejos técnicos y promovió un paro estatal en el que, aseguró, participaron más del 60 por ciento de las escuelas del estado.
Alvarado aclaró que no desconoce las gestiones realizadas posteriormente por la dirigencia sindical e incluso reconoció que era su obligación emprenderlas. Sin embargo, sostuvo que dichas acciones fueron consecuencia de la presión ejercida por el movimiento de base y no el origen de la movilización.
Asimismo, afirmó que la lucha por un mejor servicio médico «no tiene dueño», pero consideró que tampoco puede borrarse el papel de quienes iniciaron las protestas y enfrentaron los primeros señalamientos para visibilizar la crisis de Pensiones Civiles.
En su mensaje también advirtió que, pese a los avances registrados, persisten problemas como el desabasto de medicamentos, la falta de especialistas y la insuficiencia de espacios hospitalarios, además de señalar que uno de los retos centrales sigue siendo la recuperación de los adeudos que distintas instituciones mantienen con Pensiones Civiles del Estado, al considerar que sin esos recursos será difícil lograr una mejora estructural y permanente del servicio.
La confrontación pública entre ambas posturas ocurre cuando comienza a perfilarse la sucesión en la dirigencia de la Sección 42 del SNTE, por lo que el debate sobre quién encabezó realmente la lucha por la recuperación de Pensiones Civiles podría convertirse también en parte de la disputa por el respaldo de la base magisterial.



