Ampararse ante la injusticia

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

Transcurridos los periodos marcados por la convocatoria expedida para acceder a cambios de adscripción para el personal docente, la batalla legal en búsqueda de justicia continuará.

En este mismo espacio se manifestó lo errático del punto de tener al menos 2 años en el mismo centro de trabajo para acceder a un nuevo cambio puesto que se prestaba a situaciones injustas. En estos días, casi mil maestros y maestras que se sienten agraviados en su derecho se ampararon ante la negativa de considerarlos como candidatos a dichos movimientos.

Solo quienes están inmersos en el ámbito educativo podrán comprender el disparate de la exigencia plasmada en la convocatoria, veamos: hace un año se dieron los corrimientos o cadenas para acercar a los maestros de comunidades alejadas hacia centros urbanos, sí, se acercaron pero solo hasta donde la autoridad definió que había plazas disponibles, pero resulta que en el ciclo escolar que acaba de terminar y aún antes, se liberaron espacios en Chihuahua, Juárez, Delicias o alguna otra cabecera municipal, mismos lugares a los que no podrán acceder, según la convocatoria para este ciclo, quienes hace un año se cambiaron (pero que jamás les ofrecieron), dejando así la oportunidad para que docentes de nuevo ingreso o bien de otros años pero con menos antigüedad sí puedan ocupar dichos espacios.

La lógica natural exigía de que en la convocatoria sí fuera factor el tiempo de laborar en el magisterio como prioritario, pero la antigüedad en general y no la permanencia de dos años en el mismo centro de adscripción para ser considerado como ideal para cambiar; porque de esta manera, hay maestras con 10 o 15 años acercándose, por ejemplo a la capital, pero que antes de ello desempeñan su labor en una comunidad cercana y habrá nóveles con 2 años de servicio que ya pueden estar ocupando ese deseado lugar.

Hay infinidad de docentes que, apasionados de su labor, con vocación y espíritu de servicio se fueron lejos de sus ciudades de origen con el confort que esto ofrece para brindar la educación  de niños y jóvenes, que sufrieron lo intrincado del camino, del territorio, de la falta de comunicación y escasos recursos para cubrir su magnífica función como para desdeñar su esfuerzo debido a una convocatoria hecha en la comodidad de un escritorio, sin socializar la intención, sin reconocer la valía de las aportaciones de quienes sí saben del hecho educativo.

Bien por los amparos, la justicia llegará para quienes están siendo afectados por estos actos de la autoridad estatal.

Finalmente, no se trata de juego de vencidas entre los docentes con más años de servicio y los de reciente ingreso, no es apropiado marcar diferencias entre el magisterio debido a una convocatoria ilógica y polémica publicada sin la menor de las ideas, sólo se trata de que se defienda lo que por derecho corresponde; y eso es de gran aprendizaje para todos.