Por: Rosalío Morales Vargas
Se agita en todos lados la proclama
Refuerza la asamblea el argumento
La rebeldía se esparce por el viento
Pero desde el poder se le difama.
Un diluvio de odio se derrama
Sobre el ígneo fragor del movimiento
Persiste en aplastar audaz fermento
En su obsesión por apagar la llama.
Ya basta de promesas incumplidas
De los veneros de los pueblos brota
Un cúmulo de ideas encendidas.
No se doblega el ímpetu ni agota
Las causas justas nunca están perdidas
Mientras exista lucha no hay derrota.



