Por: Dr. Héctor Alejandro Navarro Barrón
En este pasado mes de mayo, la Universidad Tecnológica de Chihuahua (UTCH) conmemora 26 años de historia, marcando poco más de un cuarto de siglo desde aquel decreto soberano que le dio vida institucional en mayo del año 2000.
Para mí, esta fecha no es una simple efeméride en el calendario educativo de nuestro estado; es una celebración profundamente personal e ineludible. Como Maestro Fundador de esta gran institución, he tenido el privilegio invaluable de ver nacer, crecer y consolidarse a un proyecto que llegó para transformar de raíz el panorama de la educación superior en nuestra región.
Desde los cimientos, cuando la universidad era apenas un sueño en construcción, tuve la oportunidad de participar activamente en la implementación de su disruptivo modelo educativo. Trabajamos con ahínco en el diseño y aplicación del programa de tutorías y en los estudios de trayectorias educativas, herramientas vitales para dar seguimiento cercano a nuestros jóvenes y garantizar su éxito académico. Comprendiendo que la formación técnica debía ir de la mano con el humanismo, impulsamos programas de Cultura de la Legalidad con el grupo de estudiantes (CLUTCH), y establecimos bases sólidas mediante la implementación de la evaluación docente.
Hasta el año 2011, tuve el alto honor de servir como jefe del departamento de servicios estudiantiles. Desde esa trinchera, mi encomienda y mi vocación fueron garantizar que nuestros estudiantes no solo recibieran clases, sino una atención integral. Nos dedicamos a cuidar a la persona detrás del alumno, gestionando atención médica y psicológica, asegurando el acceso a becas para evitar la deserción por motivos económicos, e impulsando el deporte y los eventos estudiantiles que forjaron la férrea identidad de nuestra comunidad.
Mi vínculo con la UTCH trasciende las aulas, los pasillos y las oficinas; es un lazo que anida en el corazón de mi hogar. Mi orgullo institucional se multiplica exponencialmente al decir que mi esposa y mis hijas son orgullosas egresadas de esta universidad. A través de ellas, soy testigo vivo de la excelencia, la calidad educativa y el impacto transformador que tiene la UTCH en el progreso real de las familias chihuahuenses.
En el ámbito de la justicia y los derechos laborales, también labramos un camino pionero. Tuve el honor de fungir como presidente de la primera asociación de trabajadores al servicio de la UTCH. Este esfuerzo colectivo, movido por la convicción de que la calidad educativa requiere de condiciones justas, sentó el antecedente directo y fundacional de lo que hoy es el sólido Sindicato de Trabajadores de la Universidad Tecnológica de Chihuahua (STUTCH).
Hoy, al mirar hacia el presente y el futuro de nuestra querida institución, es imperativo resaltar el extraordinario liderazgo y el trabajo incansable del actual rector, el Dr. Kamel Athie Flores. Bajo su visión estratégica, la UTCH ha dado pasos históricos hacia su consolidación definitiva. Su administración logró abrir los primeros programas de maestría en la historia de la universidad, elevando el nivel académico para responder a las exigencias de la Industria 4.0 y la alta dirección.
Asimismo, el rector Athie ha posicionado a la UTCH en el mapa global, impulsando la participación en iniciativas de la Red Mundial de Ciudades del Aprendizaje de la UNESCO y la World Literacy Organization para fortalecer la educación STEM. Su gestión se ha materializado en obras magnas, como la reciente inauguración de la nueva biblioteca institucional, producto de una inversión que supera los 21 millones de pesos. Y lo más importante: ha fomentado un entorno donde el talento académico brilla mundialmente, respaldando a docentes que recientemente han obtenido galardones de innovación en foros internacionales como el Congreso ICONIS en Colombia y el prestigioso Premio ANUIES 2025. Todos estos logros fueron el motivo principal por el que la gobernadora ratificó al Dr. Athie como rector en un siguiente periodo.
A 26 años de distancia, la Universidad Tecnológica de Chihuahua sigue demostrando que es el motor del desarrollo de nuestro estado. Haber sido maestro fundador, promotor del bienestar estudiantil, líder de los trabajadores y ser hoy un orgulloso familiar de egresadas, es uno de los más grandes honores de mi vida. Larga vida a la UTCH. Larga vida a los Cazadores.



