Por: Profr. José Luis Fernández Madrid
Quizá lo único bueno y destacable de la reforma educativa del 2014 haya sido la oportunidad de que los agremiados a un sindicato magisterial puedan elegir a sus dirigencias mediante el voto directo, libre y secreto.
Transitar en el espectro democrático exige replantear estrategias, revisar antecedentes y presentar proyectos que sean además de impacto político-sindical, propuestas realizables en el corto y mediano plazo.
Vivir la democracia implica además, privilegiar el respeto por las diversas personalidades, creencias e ideologías, madurar conductas y promover irrestrictamente una cultura de debate, de posturas contrarias tal vez, pero con sumo cuidado de no trasgredir los principios y valores universales, pues el proceso electivo pasará pero los distintos actores permanecerán en la órbita unos siendo dirigentes mientras otros seguirán siendo representados.
Unirse a un proyecto o a un grupo con la mira puesta en los objetivos trazados no debe estigmatizar como los buenos o los malos, ello solamente define afinidades, cercanía y coincidencias.
A estas alturas, se observa una dinámica más vertiginosa por el posible cercano inicio del relevo sindical, en su momento, la luz verde se encenderá señalando el arranque de la fiesta de la democracia, esperamos no se quiera convertir en la señal para iniciar toda una andanada de descalificaciones, denostaciones ni agresiones verbales personales o familiares.
El magisterio se merece la altura de miras, pulcritud y decencia de todos los participantes.



