Una RED para que las niñas puedan

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Por: Dra. Nicté Ortiz Villanueva

Hay sueños que nacen de manera individual, pero que necesitan de muchas personas para hacerse realidad. Quizá por eso una RED no se construye solamente reuniendo instituciones, colocando logotipos o sumando nombres a una lista. Una red se construye cuando alguien decide acompañar, cuando comparte lo que sabe, cuando abre una puerta y, sobre todo, cuando cree en las posibilidades de alguien más.

En el marco de Tech Week Chihuahua 2026, las bellísimas instalaciones del Museo Sebastián, Casa Siglo XIX, fueron escenario de la II Reunión Anual de la RED de TA TEWE OMERO STEAM, Las Niñas Sí Pueden, realizada este año en alianza con FEM TECH, ecosistema nacional de innovación en salud de la mujer.

Y quizá no pudo existir una mejor manera de comenzar que hablando del cuerpo, de la vida y de la transformación.

Gracias al apoyo del Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, la artista chihuahuense Gaby Beltrán recibió a los asistentes con un recorrido por su exposición fotográfica Ovaricolor, una propuesta profundamente humana que explora la transformación física y emocional derivada del cáncer de ovario.

Después, el grupo de doulas de Chihuahua nos invitó a reconocernos desde el cuerpo. Al ritmo del tambor se realizó una ceremonia de respeto a la madre y cada participante dibujó una parte del cuerpo femenino hasta construir, entre todas y todos, una representación colectiva.

La imagen resultó especialmente significativa para una reunión de RED: cada quien aportó una parte y solamente al unirlas apareció el todo.

Eso es también Las Niñas Sí Pueden.

Una iniciativa que ha entendido que para acercar a más niñas y jóvenes a la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las artes y las matemáticas no basta con decirles que pueden. Hay que construir alrededor de ellas las condiciones para que puedan intentarlo, equivocarse, aprender, volver a empezar y descubrir de qué son capaces.

El Mtro. Jesús García, Subsecretario de Innovación y Competitividad de la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico, habló precisamente de la relevancia de un ecosistema que logra reunir a la academia, el sector productivo, los organismos de la sociedad civil y el gobierno alrededor de un propósito compartido.

Porque cuando hablamos de vocaciones STEAM, hablamos también de futuro. Del talento que necesitarán nuestras empresas, de las personas que desarrollarán nuevas tecnologías, de quienes encontrarán soluciones a problemas que todavía no sabemos resolver y de las mujeres que deberán estar presentes en esos espacios tomando decisiones.

Desde FEM TECH, Mayra Hurtado puso sobre la mesa otro elemento fundamental: mantener a las niñas en la escuela.

Mayra sabe bien lo que significa convertir una idea en innovación. Mentora de Las Niñas Sí Pueden y creadora de Hormony, una tecnología aplicada a la salud de la mujer, ha obtenido la oportunidad de representar a México en Silicon Valley en la final de Startup World Cup. Su historia permite que las jóvenes tengan frente a ellas algo indispensable: referentes cercanos de mujeres que crean, emprenden, desarrollan tecnología y llegan a escenarios internacionales.

Porque resulta más sencillo imaginar un futuro cuando podemos conocer a alguien que ya comenzó a recorrer ese camino.

Durante la reunión, las personas e instituciones asistentes firmaron una alianza para continuar apoyando a más niñas y jóvenes a cumplir sus sueños. Una firma que representa un compromiso, pero que adquiere verdadero significado cuando se convierte en mentorías, espacios, conocimiento compartido, oportunidades y acompañamiento.

Después llegaron la oscuridad y la sorpresa.

Las luces del Museo Sebastián se apagaron y comenzaron a encenderse los experimentos científicos. De pronto, la química, la física y las matemáticas dejaron de parecer conceptos lejanos para convertirse en luz, movimiento, preguntas, risas y asombro.

Eso también es STEAM.

Es descubrir que la ciencia puede tocarse, observarse y disfrutarse. Que las artes pueden dialogar con la tecnología. Que una fotografía puede hablarnos de salud, un tambor puede ayudarnos a reconocer nuestro cuerpo y un experimento puede despertar una pregunta capaz de convertirse, algún día, en una vocación.

Ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas convivieron esa tarde con quienes integran una RED que crece a partir de alianzas, mentorías y compromisos.

Y hay un dato que da sentido a todo este esfuerzo: a la fecha, el 100 por ciento de las participantes de Las Niñas Sí Pueden permanece dentro del sistema escolar y algunas jóvenes de la primera generación ya cursan educación superior, varias de ellas estudiando una ingeniería.

Detrás de ese porcentaje hay nombres, historias y decisiones. Hay una joven que decidió continuar estudiando. Una familia que la respaldó. Una mentora que le dijo “sí puedes”. Una universidad que abrió sus laboratorios. Una empresa que compartió sus espacios. Una institución que decidió apoyar. Una persona que creyó en ella.

Por eso necesitamos RED.

Porque ningún sueño debería depender solamente de la fuerza de quien lo sueña.

La II Reunión Anual de la RED Las Niñas Sí Pueden terminó, pero las alianzas apenas comienzan a escribirse. El reto será mantenerlas vivas, hacer crecer el ecosistema y lograr que cada vez más niñas encuentren cerca de ellas a alguien dispuesto a abrir una puerta, compartir el camino y acompañarlas a descubrir todo lo que pueden llegar a ser.

Porque cuando una niña dice “yo puedo”, detrás debería existir siempre una RED capaz de responderle:

Sí. Y aquí estamos para acompañarte.