Madres y padres de familia de la Primaria Independencia tomaron las instalaciones del plantel, ubicadas en la Pacheco y J. J. Calvo, para exigir a las autoridades educativas la asignación de un maestro fijo para un grupo de Quinto grado, al señalar que la falta de docentes y los constantes cambios han provocado un rezago académico que afecta directamente a los estudiantes.
De acuerdo con el testimonio de una madre de familia, el problema se arrastra desde tercer grado, cuando el grupo permaneció buena parte del ciclo escolar sin un docente estable. Explicó que fue hasta casi la mitad del ciclo cuando les enviaron una maestra, quien concluyó el periodo y posteriormente se retiró, dejando nuevamente a los alumnos con afectaciones en su aprendizaje.
La madre señaló que los estudiantes llegaron a cuarto grado con bajas calificaciones y que durante ese ciclo no fue posible recuperar el nivel académico perdido en tercero, debido al poco tiempo disponible para regularizarlos. La situación, afirmó, derivó en que seis alumnos reprobaran cuarto grado, mientras el resto avanzó a quinto.
Ahora, al llegar a quinto grado, las familias enfrentan nuevamente la ausencia de un maestro fijo, por lo que decidieron cerrar la escuela como medida de presión. Advirtieron que mantendrán tomadas las instalaciones hasta que las autoridades educativas les garanticen la asignación de un docente que permanezca al frente del grupo durante todo el ciclo escolar.
“Queremos un maestro fijo para que los niños no se vean afectados”, manifestó la madre, quien cuestionó que los estudiantes tengan que enfrentar nuevamente interrupciones en su formación académica. Para las familias, el reclamo ya no se limita a la falta de personal, sino a las consecuencias que ésta ha tenido en el aprovechamiento de sus hijos.
La preocupación incluso se extiende a los alumnos que ya egresaron de la primaria y actualmente cursan la secundaria. Según el testimonio, madres de familia han señalado que algunos estudiantes procedentes de este plantel llegan al siguiente nivel educativo con importantes dificultades académicas, situación que atribuyen al rezago acumulado durante los años anteriores.
Las familias mantienen así la exigencia de una solución definitiva y no de asignaciones temporales que vuelvan a dejar al grupo sin docente. Con la escuela cerrada, el mensaje de madres y padres es directo: “Queremos nuestro maestro”, mientras esperan que las autoridades educativas atiendan el conflicto y garanticen la continuidad de la enseñanza para los estudiantes.



