Si el balón rueda, que sea a favor del magisterio

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Por : Dr Joel Orozco González. Asesor Técnico Pedagógico

Mientras México prepara su escenario para el Mundial de Fútbol y el gobierno federal afina su marketing de país en fiesta, el magisterio nacional se moviliza con una pregunta que no ha tenido respuesta desde hace décadas, ¿cuánto vale el trabajo docente en este país? No en discursos, en pesos, en pensiones y en derechos reales.

Soy maestro de telesecundaria, en la sierra de Chihuahua, y soy parte del SNTE, pero eso no me impide decir lo que pienso. Apoyo el paro nacional de la #CNTE, porque sus exigencias no son de una sección disidente, son las demandas de todo el magisterio nacional, aunque algunos prefieran no reconocerlo.

La Ley del #ISSSTE de 2007 es el resultado de una política neoliberal que convirtió la jubilación docente en un producto financiero administrado por Afores. El ahorro de toda una vida de trabajo circula como capital en los mercados, generando plusvalía para fondos de inversión. Mientras tanto, el maestro espera una pensión que muchas veces no alcanza ni para la canasta básica. Dussel no lo llamaría de otra forma; es la subsunción del trabajo docente al capital. Y eso, aunque duela admitirlo, ocurrió con la firma de un gobierno que se decía defensor de los trabajadores, igual que ocurre ahora con uno que se llama transformador.

La llegada de AMLO generó una esperanza legítima en Oaxaca, ante miles de maestras y maestros que gritaban «va a caer, va a caer, la reforma va a caer», se comprometió con diez puntos por la educación. Abrogó la reforma de Peña Nieto, sí. Pero el esquema neoliberal permaneció intacto, el Servicio Profesional Docente se llamó USICAMM y siguió siendo esencialmente lo mismo, sin evaluación punitiva, pero con los mismos mecanismos de control y las mismas lógicas de mérito individual que no reconocen el contexto donde enseña cada maestro. Y la presidenta Sheinbaum, que en campaña prometió derogar la Ley del ISSSTE de 2007, se retractó al llegar a la presidencia argumentando que no existe presupuesto.

Los compañeros de nuevo ingreso al subsistema estatal cotizan en esquemas de Afores con condiciones precarias que difícilmente garantizarán una jubilación digna. La deuda histórica del gobierno del estado con #Pensiones #Civiles del Estado es una herida que nadie quiere nombrar en las reuniones oficiales. Los espacios de promoción vertical y horizontal son tan escasos que muchos maestros permanecen toda su vida profesional en el mismo nivel, no por falta de mérito, sino por falta de estructura. La sobresaturación de grupos en zonas urbanas contrasta brutalmente con las escuelas rurales y periféricas que atienden a los estudiantes con mayor vulnerabilidad con los recursos más precarios. Y los maestros de Telesecundaria, que trabajan en comunidades de la sierra en condiciones que muchos no imaginarían, siguen sin cobrar sus 35 horas completas.

Flores Magón lo escribió en 1911, no basta rebelarse, hay que hacerlo con una idea en el cerebro. La idea aquí es clara, los derechos laborales del magisterio no son privilegios gremiales, son condiciones necesarias para que exista educación pública de calidad. Sin maestros con derechos, sin jubilaciones dignas, sin salarios que no deban complementarse con dinero del bolsillo propio para comprar materiales o sostener la clausura escolar, no hay NEM que funcione, no hay INVEDECORG que se aplique, no hay proyecto comunitario que se sostenga. La dignidad laboral y la transformación pedagógica no son agendas paralelas; son la misma agenda.

Por eso, si el balón va a rodar en este mundial, que lo haga también en la cancha del magisterio. Que ruede a favor de la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, que ruede a favor de un sistema solidario de pensiones que no subordine el retiro docente a la especulación financiera. Que ruede a favor de la promoción horizontal real, del pago completo de las 35 horas, de la deuda de Pensiones Civiles, del reconocimiento estructural del maestro de comunidad que cruza cerros y ríos para dar clases en lugares que el Estado lleva décadas olvidando.

En esta zona, los maestros que acompaño como ATP enseñan con condiciones que el discurso oficial rara vez nombra. Ellos no necesitan más retórica de revalorización docente. Necesitan que el Estado cumpla lo que prometió. Y mientras eso no ocurra, el silencio seguirá siendo la peor traición que uno puede cometer contra quienes todos los días se paran frente a un grupo y deciden enseñar, a pesar de todo.

Gobierne quien gobierne, los derechos se defienden.