Rendir cuentas desde la Sierra

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Opinión por: Arturo Medina

Siempre he creído que la política cobra verdadero sentido cuando regresamos al lugar donde todo comenzó: con la gente. Cuando volvemos a las comunidades que nos dieron su confianza, no solamente para hablar de lo que hemos hecho, sino para mirar de frente, escuchar y renovar nuestros compromisos.

Este próximo 16 de octubre regresaré a Guachochi para realizar mi Segunda Entrega de Resultados para la Sierra. Y no es casualidad que sea ahí. Guachochi es el corazón de un distrito enorme, complejo y profundamente diverso, que se extiende por buena parte de la Sierra Tarahumara y que comprende también a Guadalupe y Calvo, Urique, Carichí, Balleza, Nonoava, Guazapares, Batopilas y Morelos.

Representar esta tierra me ha permitido entender todavía más profundamente una realidad que difícilmente puede conocerse desde un escritorio. Aquí las distancias se cuentan en horas; un camino puede significar la diferencia para acceder a un hospital, una escuela puede encontrarse a kilómetros de una comunidad y las necesidades del campo, de nuestros pueblos originarios y de las familias serranas exigen mucho más que discursos.

Por eso, para mí, rendir cuentas desde la Sierra tiene un significado especial.

Durante estos años he procurado construir mi trabajo desde una convicción muy sencilla: recorrer, escuchar, gestionar y convertir las necesidades de nuestra gente en causas que encuentren respuesta.

He caminado comunidades, escuchado a productores, acompañado a familias y llevado al Congreso las voces de quienes muchas veces sienten que las decisiones públicas se toman demasiado lejos de ellos.

El próximo 16 de octubre quiero hablar de resultados. De lo que juntos hemos logrado en materia legislativa, obra pública, salud, educación, caminos y apoyos al campo. Pero también quiero hablar de lo que falta, porque sería un error pensar que rendir cuentas significa únicamente presumir lo conseguido.

Para mí, un informe no representa la conclusión de una etapa ni debe convertirse en una ceremonia de reconocimiento personal. Es, antes que nada, un ejercicio de responsabilidad: mirar a los ojos a quienes me dieron su confianza, explicar qué hemos hecho con ella y asumir los compromisos que todavía tenemos pendientes.

Nos encontraremos a las 12:00 horas en el Centro Cultural Andrés Balleza Carreón, en Guachochi. Quiero que sea un encuentro con las familias de nuestra Sierra, pero también un momento para reconocer que cada resultado alcanzado ha sido producto de un esfuerzo colectivo.

Porque ninguna gestión comienza conmigo. Comienza con una madre que pide una solución, con un productor que necesita respaldo, con una comunidad que exige un camino, con una familia que busca atención médica o con un joven que quiere encontrar oportunidades sin tener que abandonar su tierra.

Ellos son la razón de este trabajo.

La Sierra necesita representantes que conozcan sus caminos, sus distancias y sus dificultades; que entiendan que detrás de cada gestión existen personas esperando respuestas y comunidades que durante demasiado tiempo han tenido que luchar para ser escuchadas.

El 16 de octubre regresaré a Guachochi para rendir cuentas, pero sobre todo para renovar mi compromiso.

Porque cumplirle a la Sierra no puede ser solamente una frase.

Para mí significa estar, regresar, escuchar y seguir trabajando por esta tierra que orgullosamente represento.