Rechaza colectivo docente de Primaria Concepción Meléndez de Parral consulta para nuevo sistema magisterial; acusa continuidad de lógica neoliberal

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El colectivo docente de la Escuela Primaria Concepción Meléndez No. 2100, de Hidalgo del Parral, manifestó su decisión de no participar en la Consulta Nacional para la Construcción del Nuevo Sistema de las Maestras y los Maestros, al considerar que el ejercicio no representa una transformación de fondo de las condiciones laborales y profesionales del magisterio, sino que corre el riesgo de reproducir, bajo una nueva denominación, las prácticas de evaluación, competencia y jerarquización que caracterizaron a la extinta Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM).

Mediante un pronunciamiento acordado en reunión de colegiado el pasado 30 de octubre y fechado este 3 de noviembre, los docentes señalaron que su postura no representa indiferencia ante la necesidad de transformar el sistema educativo, sino una manifestación de inconformidad frente a una propuesta que, desde su perspectiva, mantiene la evaluación como principio rector y responsabiliza individualmente a los trabajadores de sus posibilidades de desarrollo profesional y salarial.

En el documento cuestionaron que se presente como una construcción democrática un proceso cuyos márgenes y principios fundamentales, consideran, parecen estar previamente establecidos. Asimismo, advirtieron que la transparencia en los procedimientos no garantiza por sí misma la eliminación de las desigualdades ni de las relaciones de poder, y señalaron que la discusión debe trascender los mecanismos de ingreso, promoción y reconocimiento para atender problemas como los salarios insuficientes, los servicios de salud deficientes, la incertidumbre laboral y las condiciones de jubilación.

El colectivo sostuvo que las maestras y los maestros necesitan condiciones dignas, estabilidad laboral, seguridad social, salarios justos y una representación sindical democrática comprometida con la defensa de sus derechos. “Nuestra inconformidad no es un rechazo a la transformación; es un rechazo a las falsas transformaciones que modifican las formas, pero conservan el fondo”, expresaron. En su posicionamiento concluyeron: “No queremos ser únicamente objeto de consulta; exigimos ser sujetos de transformación”, y ratificaron su decisión de no participar en el ejercicio nacional.

A continuación, el pronunciamiento íntegro:

PRONUNCIAMIENTO DEL COLECTIVO DOCENTE DE LA ESCUELA PRIMARIA CONCEPCIÓN MELÉNDEZ No. 2100

Sobre la Consulta Nacional para la Construcción del Nuevo Sistema de las Maestras y los Maestros

El colectivo docente de la Escuela Primaria Concepción Meléndez No. 2100, por acuerdo tomado en reunión de colegiado el día 30 de octubre de 2026, determinamos no participar en la Consulta Nacional para la Construcción del Nuevo Sistema de las Maestras y los Maestros, en ejercicio de nuestra libertad de expresión, autonomía de pensamiento y derecho a manifestar nuestra inconformidad frente a una propuesta que, desde nuestro análisis, no responde de manera integral a las demandas, necesidades y exigencias históricas de las y los trabajadores de la educación.

Nuestra decisión no representa indiferencia ante la transformación de las condiciones laborales y profesionales del magisterio. Por el contrario, constituye una postura crítica frente a un proceso que consideramos insuficiente y que corre el riesgo de reproducir, bajo una nueva denominación, las mismas prácticas y relaciones de poder que han caracterizado a los anteriores mecanismos de ingreso, promoción y reconocimiento docente.

Cambiar el nombre de una institución no significa transformar las condiciones que le dieron origen al problema.

La desaparición de la USICAMM, por sí misma, no garantiza una transformación de fondo si se mantienen la evaluación como principio rector, la competencia individual, la clasificación y la jerarquización de las y los trabajadores de la educación. El problema no se reduce a quién diseña los instrumentos de valoración, quién los aplica o bajo qué mecanismos se asignan las plazas. La discusión fundamental debe centrarse en qué concepción de docente y de educación sostiene el nuevo sistema y qué relaciones laborales y de poder pretende conservar.

Nos preocupa que, detrás de un discurso de participación y democratización, permanezca una racionalidad de gobierno que concibe a las maestras y los maestros como sujetos que deben demostrar permanentemente su capacidad, competir entre sí, acumular credenciales y responsabilizarse individualmente de sus posibilidades de desarrollo profesional y salarial.

Esta lógica reproduce principios de la racionalidad neoliberal: mérito individual, productividad, rendimiento, eficiencia y competencia. Se coloca al trabajador de la educación en una carrera permanente por obtener mejores condiciones laborales, mientras se invisibilizan las desigualdades estructurales, la precariedad salarial y la falta de garantías para ejercer plenamente sus derechos.

No cuestionamos la formación, los conocimientos ni la preparación profesional de las maestras y los maestros; cuestionamos que estos se conviertan en instrumentos de competencia, exclusión y diferenciación laboral.

Tampoco consideramos que la participación de docentes o investigadores en la elaboración de los instrumentos de valoración transforme, por sí misma, el sentido de estos mecanismos. Aunque su diseño fuera democrático y transparente, seguiría pendiente la pregunta esencial: ¿por qué debemos continuar sometiendo nuestras trayectorias profesionales a procedimientos que clasifican, seleccionan y determinan quién puede acceder a mejores condiciones laborales?

La transparencia es necesaria, pero no suficiente. Eliminar la discrecionalidad no significa necesariamente eliminar las relaciones de poder. Un procedimiento puede ser transparente y, al mismo tiempo, reproducir profundas desigualdades.

Asimismo, consideramos que centrar la discusión en los mecanismos para prevenir actos de corrupción desvía la atención de los problemas estructurales que enfrenta el magisterio. La discusión no puede limitarse a garantizar procesos administrativos sin irregularidades cuando persisten salarios insuficientes, servicios de salud deficientes, incertidumbre laboral y condiciones de retiro que no corresponden a la dignidad de quienes han dedicado su vida a la educación.

Nos preguntamos: ¿de qué sirve construir un sistema más transparente si las condiciones materiales de las y los trabajadores de la educación permanecen prácticamente iguales? ¿De qué sirve modificar los procedimientos de promoción si las oportunidades continúan siendo limitadas y dependen de competir individualmente por ellas?

Una verdadera transformación debe partir del reconocimiento de las problemáticas reales del magisterio, garantizar una participación informada, libre y sin simulaciones, y establecer mecanismos efectivos para que las propuestas de las y los trabajadores se traduzcan en cambios sustanciales.

Una consulta no puede considerarse democrática únicamente porque pregunta; debe tener la disposición real de escuchar, reconocer y transformar.

No puede llamarse construcción colectiva a un ejercicio cuyos márgenes, criterios y principios fundamentales parecen estar previamente establecidos. La participación pierde sentido cuando las voces de quienes viven cotidianamente las problemáticas laborales no tienen garantías de incidir en las decisiones finales.

Desde nuestra perspectiva, las maestras y los maestros no necesitamos que se perfeccionen los mecanismos para competir entre nosotros. Necesitamos condiciones dignas para desarrollar nuestro trabajo educativo, salarios justos, servicios de salud de calidad, estabilidad laboral, seguridad social y un sistema de jubilación que reconozca verdaderamente los años de servicio y la aportación social del magisterio.

También necesitamos recuperar y fortalecer la organización colectiva, la solidaridad gremial y una representación sindical auténticamente democrática, elegida desde las bases y comprometida con la defensa de los derechos laborales, no subordinada a los intereses del poder ni a las decisiones verticales de las autoridades.

Desde nuestra identidad como colectivo docente, reconocemos que la educación no puede construirse desde el individualismo ni desde la competencia. Nuestra práctica cotidiana nos demuestra que el trabajo, la cooperación, la solidaridad, la autonomía y la participación democrática son principios fundamentales para transformar la escuela y la sociedad.

Por ello, resulta contradictorio que se pretenda construir un nuevo sistema para las maestras y los maestros manteniendo mecanismos que privilegian la competencia individual por encima de la construcción colectiva.

Nuestra inconformidad no es un rechazo a la transformación; es un rechazo a las falsas transformaciones que modifican las formas, pero conservan el fondo.

Por estas razones, el colectivo docente de la Escuela Primaria Concepción Meléndez No. 2100 ratifica su decisión de no participar en la Consulta Nacional para la Construcción del Nuevo Sistema de las Maestras y los Maestros. Esta determinación constituye un ejercicio legítimo de nuestra libertad de expresión y una manifestación consciente de nuestra postura política, laboral y pedagógica.

No queremos ser únicamente objeto de consulta; exigimos ser sujetos de transformación.

No queremos nuevas formas de evaluación que reproduzcan viejas desigualdades; exigimos el reconocimiento pleno de nuestros derechos.

No queremos competir por lo que debería ser una garantía laboral; exigimos justicia, dignidad y respeto para quienes sostenemos cotidianamente la educación pública.

Porque transformar la educación también significa transformar las condiciones de quienes la hacen posible.

Hgo. del Parral, Chih., a 3 de noviembre de 2026.