Durante la sesión de Consejo Técnico Escolar celebrada este viernes, en la que por instrucciones de la Secretaría de Educación Pública (SEP) los colectivos docentes participaron en la consulta nacional sobre el sistema que sustituirá a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), integrantes de distintos consejos técnicos de Chihuahua alzaron la voz para manifestar su inconformidad con el ejercicio, al considerar que se trató de una simulación encaminada a validar decisiones que, desde su perspectiva, ya fueron tomadas por las cúpulas educativas.
A través de las observaciones e incidencias asentadas durante la jornada, colectivos de escuelas multigrado de la Zona Escolar 31, así como integrantes del Consejo Técnico de la Zona 43, cuestionaron la metodología de la consulta y el contenido del cuestionario, al considerar que las preguntas no abren una verdadera posibilidad de transformar las condiciones laborales del magisterio, sino que parecen dirigidas a obtener los resultados que requiere la autoridad federal para justificar un modelo de carrera docente semejante al que actualmente opera mediante la USICAMM.
En el caso del colectivo de la Zona Escolar 31, señalaron que la tercera consulta convocada por la SEP no cumplió con las expectativas que se desprenden de los compromisos asumidos por el Ejecutivo federal para establecer una nueva relación del magisterio con el Estado. Consideraron que el ejercicio no solamente resultó ofensivo al plantear preguntas sobre la denuncia de actos de corrupción, sino que también parece orientado a validar los criterios de quienes lo convocaron.
En sus observaciones, advirtieron que dichos criterios no modifican el fondo del problema, al mantener una racionalidad meritocrática y neoliberal que coloca a las y los trabajadores de la educación a competir por derechos que, sostuvieron, deberían ser garantizados por el Estado. También cuestionaron que se desplace la discusión sobre la insuficiencia del presupuesto destinado a educación para poner el acento en el mérito individual, sin considerar las desigualdades en las oportunidades, las condiciones materiales y los propios sistemas que las reproducen.
Por ello, convocaron a la SEP a realizar un proceso de consulta serio, que no condicione las respuestas ni pretenda validar decisiones o resultados aparentemente definidos de antemano, y que permita trascender el modelo meritocrático de la USICAMM para abrir paso a una transformación de fondo de las relaciones laborales del magisterio con el Estado. Advirtieron que no se trata de sustituir una institución por otra similar, simplemente con un nombre diferente, sino de modificar realmente las condiciones que han generado inconformidad entre las y los trabajadores de la educación.
Asimismo, plantearon que un salario digno, espacios de trabajo adecuados y una jubilación digna no deben considerarse privilegios de un sector de la clase trabajadora, sino derechos laborales cuya garantía constituye una obligación del Estado. Como constancia de su postura, el colectivo asentó en el acta correspondiente que las y los participantes no realizaron la consulta.
Por su parte, integrantes del Consejo Técnico de la Zona 43 manifestaron que, tras deliberar y analizar las implicaciones de la encuesta nacional, concluyeron que el cuestionario está sesgado y dirigido a obtener los resultados que la SEP y el sistema federal requieren para justificar una carrera para maestras y maestros muy semejante a la USICAMM, manteniendo al magisterio dentro de un esquema meritocrático que favorece a unos y perjudica a otros.
En ese sentido, exhortaron al Gobierno federal a dejar de simular y eliminar en su totalidad la USICAMM, particularmente en lo relacionado con la promoción horizontal, además de establecer que los incentivos y las mejoras económicas se otorguen a todas y todos en virtud de la labor que desempeñan, sin condicionarlos a factores como los estudios, la capacitación u otros requisitos que, desde su perspectiva, terminan reproduciendo las desigualdades dentro del propio gremio.
Finalmente, este segundo colectivo también dejó constancia de su rechazo al procedimiento, al advertir que no participaría en una simulación cuyo resultado podría limitarse a cambiar el nombre de la USICAMM, pero no su funcionamiento de fondo. Por ello, el acta correspondiente se levantó sin que la encuesta fuera contestada por los presentes.






