La ausencia de representantes del Gobierno Federal durante el acto relacionado con la Torre y la Plataforma Centinela fue cuestionada por el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, quien señaló una falta de generosidad de funcionarios y políticos vinculados con la llamada Cuarta Transformación ante los avances que registra Chihuahua en materia de seguridad.
De la Peña destacó que la Torre Centinela, además de convertirse en un referente del paisaje urbano de Ciudad Juárez, representa el inicio de una nueva etapa para la seguridad del estado, al ser el centro neural de una Plataforma Centinela integrada por 13 subcentros distribuidos en territorio estatal.
El funcionario sostuvo que las capacidades que proporciona este sistema colocan a Chihuahua a la vanguardia en materia de tecnología y operación policial, al permitir a las corporaciones estatales contar con herramientas que, afirmó, no posee ningún otro cuerpo de seguridad del país.
Incluso, De la Peña consideró que las capacidades de la Plataforma Centinela pueden compararse con las existentes en algunas zonas de Estados Unidos y que representan un referente para Latinoamérica.
Sin embargo, el secretario general de Gobierno puso el acento en lo que consideró una actitud poco solidaria del Gobierno Federal y de sectores políticos identificados con la 4T, al señalar que pareciera existir molestia cada vez que Chihuahua consigue avanzar en proyectos propios.
“Ha faltado un poco de generosidad por parte particularmente de algunos políticos y funcionarios relacionados con la autodenominada 4T”, señaló.
De la Peña recordó que no sería la primera ocasión en que, desde el ámbito federal, se intenta minimizar o cuestionar un proyecto impulsado desde Chihuahua. Como antecedente mencionó el caso del sistema de transporte Juárez Bus, del que aseguró que hubo intentos por generar un vacío y acciones para “torpedear” el proyecto.
Para el funcionario estatal, la ausencia federal y las críticas a la Torre Centinela forman parte de una postura difícil de entender cuando el objetivo de cualquier autoridad debería ser entregar resultados a los ciudadanos, independientemente de diferencias políticas.
“Quienes estamos recibiendo la oportunidad de participar como servidores públicos, nos debemos a los ciudadanos y tenemos que entregarle resultados a los ciudadanos”, afirmó.
Pero De la Peña fue más allá y contrastó directamente la estrategia de seguridad de Chihuahua con la política que, dijo, prevalece en otras regiones del país.
Mientras en el ámbito nacional, sostuvo, todavía existe un debate sobre si a los delincuentes se les debe “abrazar” o perseguir, en Chihuahua la administración de Maru Campos tomó desde el inicio una definición clara: combatir frontalmente a la delincuencia.
“Aquí en Chihuahua se tomó la decisión de apostar por la última tecnología, por mejorar las condiciones de nuestros policías, darle las mejores herramientas, por tener una política clara en materia de seguridad que es combatir de manera frontal a la delincuencia”, manifestó.
Y remató con una de las definiciones más contundentes de su posicionamiento: “Aquí no los abrazamos, aquí no nos coludimos con ellos, aquí se ataca de manera frontal”.
En ese sentido, la Torre Centinela, aseguró, no debe entenderse únicamente como una construcción de grandes dimensiones, sino como el símbolo de una decisión política del Gobierno de Chihuahua frente al fenómeno criminal: invertir, equipar a las corporaciones y utilizar tecnología para recuperar y preservar la paz.
De la Peña sostuvo que esa es la diferencia entre la estrategia que se impulsa desde Chihuahua y la postura que cuestionó del ámbito federal.
“La Torre Centinela es, a partir de ayer, el símbolo de la decisión de que Chihuahua tiene que estar en paz para que florezcan en todo momento todas las actividades y expresiones de nuestra sociedad”, concluyó.



