La reapertura de la frontera: un triunfo de la perseverancia ganadera y un compromiso que debe sostenerse

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Opinión por: Arturo Medina

La reapertura gradual de la frontera de Estados Unidos para la exportación de ganado mexicano, iniciando por Sonora y continuando con Chihuahua, representa una noticia que devuelve certidumbre al sector pecuario y abre una nueva etapa de esperanza para miles de familias que dependen de esta actividad. Después de meses de incertidumbre, pérdidas económicas y un esfuerzo constante por mantener los más altos estándares sanitarios, este anuncio confirma que la perseverancia y el trabajo responsable terminan dando resultados.

Es importante reconocer que este avance no llegó por casualidad. Es consecuencia de la determinación de los ganaderos, quienes, aun en medio de una de las crisis más complejas que ha enfrentado el sector, mantuvieron el compromiso con la sanidad de sus hatos, reforzaron protocolos, asumieron costos extraordinarios y defendieron una actividad que constituye uno de los pilares económicos de Chihuahua. Su disciplina y persistencia fueron fundamentales para recuperar la confianza de las autoridades estadounidenses y abrir nuevamente las puertas a un mercado estratégico.

La crisis provocada por el gusano barrenador dejó una lección que no puede ignorarse: la sanidad animal es un asunto de seguridad nacional, de competitividad económica y de responsabilidad compartida. Cada falla en los controles sanitarios tiene consecuencias que trascienden al sector ganadero; impacta el empleo, la actividad comercial, las exportaciones y el bienestar de miles de familias que dependen directa e indirectamente de esta cadena productiva.

Por ello, el reto no concluye con la reapertura de la frontera. Es indispensable consolidar un sistema permanente de vigilancia, prevención y respuesta que permita detectar y contener oportunamente cualquier riesgo sanitario. La coordinación entre productores, autoridades estatales y el Gobierno Federal será determinante para preservar el estatus sanitario que tanto esfuerzo ha costado recuperar y para evitar que decisiones tardías vuelvan a comprometer el acceso a los mercados internacionales.

Corresponde ahora al Gobierno Federal actuar con visión de largo plazo y garantizar que esta oportunidad se consolide también para Chihuahua, fortaleciendo de manera permanente los controles sanitarios en la frontera sur para evitar el ingreso del gusano barrenador. La prevención debe ser una política de Estado, respaldada con recursos suficientes, personal especializado y mecanismos de inspección eficaces que permitan proteger el patrimonio de los productores mexicanos.

Proteger la sanidad animal significa proteger empleos, inversiones y el futuro del campo mexicano. No podemos permitir que una crisis de esta magnitud vuelva a poner en riesgo el patrimonio de quienes, con esfuerzo diario, sostienen una de las actividades más importantes del país. Hoy es momento de reconocer el trabajo de los ganaderos, pero también de exigir que las autoridades estén a la altura del desafío. La reapertura de la frontera debe convertirse en el punto de partida para construir un sistema sanitario más sólido, más eficiente y capaz de garantizar que el nombre de Chihuahua siga siendo sinónimo de calidad, productividad y confianza en los mercados internacionales.