Se consolida en Chihuahua comercialización de cubrebocas hechos por manos indígenas 

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-El proyecto es resultado del trabajo y organización de artesanas y costureras de los pueblos Ralámuli y Otomí; cuenta con el respaldo de la Comisión Estatal para Pueblos Indígenas y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, dependencias que han aportado los insumos necesarios y los apoyos económicos requeridos

Durante los últimos meses, la Comisión Estatal para Pueblos Indígenas (Coepi), ha acompañado a  mujeres indígenas de la ciudad de Chihuahua en el proyecto productivo de elaboración y comercialización de cubrebocas, piezas hechas a mano con bordados tradicionales, en apoyo al sustento de sus familias.

Dicho proyecto se ha construido con el trabajo y organización de un grupo de artesanas y costureras de los pueblos Ralámuli y Otomí, las cuales han conformado el colectivo Döni-Sewa (flor, en ambos idiomas originarios).

Hasta el momento han elaborado más de dos mil cubrebocas, con doble cubierta de tela y filtro protector. Muchas de estas piezas cuentan con bordados tradicionales de ambos pueblos indígenas o son personalizados con figuras y objetos producto del ingenio de las artesanas.

La comercialización se ha llevado a cabo en las diferentes dependencias de Gobierno del Estado, así como entre el público en general y con la población que acude a la Coepi, donde tienen su lugar fijo de venta.

Esta propuesta laboral se implementó en el marco del Plan de Salud, Empleo e Ingreso Familiar, que encabeza el Gobierno del Estado de Chihuahua a través de sus instituciones, y ha tenido como objetivo el dotar a las mujeres indígenas participantes de las herramientas necesarias para emprender un negocio.

La Coepi ha respaldado el proyecto con la organización, logística e insumos necesarios, mientras que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) ha apoyado económicamente, durante dos meses, a las artesanas involucradas para que sean ellas quienes, eventualmente, decidan si continúan con el proyecto.

Gracias al proyecto, se espera que las mujeres entretejan una red de trabajo comunitario, en las que sean ellas las beneficiadas de la producción y comercialización de los cubrebocas, sin intermediarios, trabajando desde sus hogares, con un sueldo digno y con las medidas higiénicas pertinentes ante la contingencia sanitaria actual.