Por: Julián Contreras Álvarez
En el marco de la movilización convocada por la dirigencia nacional de Morena para protestar en Chihuahua contra la colaboración de la gobernadora con la Intervención de la CIA en operativos policiacos y solicitando su desafuero, públicamente la gobernadora de oposición, la panista Maru Campos, ha manifestado que en Chihuahua existe el derecho a la libre manifestación. Pero las acciones de represión preventiva ante el poder federal se han dejado ver este día, evidenciando una clara pugna interburguesa donde sin duda la elección de la gubernatura de Chihuahua en 2027 será la brújula de las aspiraciones electorales federales o de futuras apuestas prointervencionistas. Con “argumentos” que podríamos llamar intrachovinistas”, las fuerzas reaccionarias de Chihuahua impiden la movilidad en las carreteras para negar la posibilidad, a otros mexicanos, de protestar a los que ellos consideran NO chihuahuenses. De igual manera con el clasismo brutal que caracteriza a la oligarquía de Chihuahua, el gobierno panista ha decidido suspender el transporte público en la capital, para evitar la movilidad de los sectores populares simpatizantes de Morena en Chihuahua.
Se desconoce a ciencia cierta si los camiones que detienen los panistas y el gobierno de Maru Campos en las carreteras al sur del Estado, son de gente de otros estados que protestarán en Chihuahua. Lo que sí es cierto es que si este criterio «IntraChovinista» se aplicara en el resto del país, los envalentonados (por el respaldo norteamericano) diputados y senadores del PAN junto a sus militantes de Chihuahua no podrían protestar en otras regiones del país. Hay muchos migrantes en Chihuahua que trabajan y contribuyen a la sociedad chihuahuense como obreros en las maquilas y como jornaleros campo, como maestros y estudiantes en las universidades y como médicos y enfermeras en los hospitales. Es una gran porquería creer que en Chihuahua solo pueden protestar los chihuahuenses.
Los panistas y priistas de Chihuahua no tienen problema en que los norteamericanos hagan política en Chihuahua, pero se oponen a que el resto de los mexicanos también lo hagan.
Con este proceder, la gobernadora Maru Campos se exhibe como el rostro más despreciable de la ultraderecha chihuahuense. Se comporta como una porra contra quien disiente con su política en los marcos de la legalidad burguesa, como si su entreguismo apátrida, fuera solo un asunto de los chihuahuenses. Pregunta ¿Si estuviéramos comunistas protestando en las calles con cierta fuerza en las calles, bajo esta lógica proscriptiva, acaso no serían capaces de mandarnos fusilar, para enfrentar la disidencia al más puro estilo del exgobernador Práxedes Gíner Durán?
Denunciar lo anterior de ninguna manera nos ubica en las filas de Morena, ni defendiendo a un Rocha Moya. Se trata solo de ser políticamente decente ante el autoritarismo del Maru-Duartismo.
PD. Caballo de Troya ¿Hay alguna foto de los pendones, que amanecieron hoy en Chihuahua contra Morena, donde aparezca la imagen o nombre contra Cruz Pérez Cuellar?



