Integrantes del Movimiento Democrático Institucional (MDI), surgido al interior de la base de la Sección 8 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ofrecieron una rueda de prensa para darse a conocer, exponer sus principales demandas y convocar al magisterio estatal a sumarse a su organización.
En comparecencia ante medios de la frontera, encabezada por maestras como Fedra González y Tania Mendiola, el MDI se presentó como un movimiento “plural, incluyente y estatal”, surgido desde las escuelas y no desde las cúpulas, con presencia —afirman— en distintas regiones de Chihuahua. “No surge para simular ni confrontar sin sentido, sino para dignificar la representación y reconstruir la confianza”, leyeron en su posicionamiento.
El señalamiento fue directo: existe un creciente descontento entre docentes que no se sienten representados por la estructura sindical actual. “El sindicalismo debe estar en las escuelas, no en las oficinas”, advirtió el director Alberto González, quien insistió en que hoy por hoy los trabajadores “se sienten solos” frente a problemáticas laborales, administrativas y hasta legales.
Entre los principales reclamos, el movimiento puso sobre la mesa la crisis del sistema de salud para el magisterio: falta de especialistas, desabasto de medicamentos, infraestructura hospitalaria obsoleta y abandono de regiones como la sierra. A ello sumaron la exigencia de módulos de acompañamiento sindical en hospitales y la creación de unidades médicas periféricas.
En materia de pensiones, el diagnóstico tampoco fue menor. El maestro jubilado José Luis Luna alertó sobre la incertidumbre que enfrentan los trabajadores bajo el esquema actual, con aportaciones insuficientes y condiciones desventajosas frente a otros regímenes. “La jubilación no puede seguir siendo una incertidumbre”, sentenció.
Otro de los focos rojos señalados fue el funcionamiento de la USICAMM y los procesos de carrera administrativa, acusando falta de transparencia, inequidad y obstáculos que han frenado promociones durante años. A esto se suma, dijeron, la ausencia de acompañamiento jurídico por parte del sindicato, lo que ha dejado a docentes vulnerables incluso ante ceses laborales.
El MDI también cuestionó la falta de negociación de nuevas prestaciones con el Gobierno del Estado, señalando que desde hace años no se generan beneficios adicionales para el magisterio, pese a que en otras entidades sí existen apoyos como bonos, transporte o lentes.
Pero más allá de los temas específicos, el fondo del mensaje fue político-sindical: acusan una dirigencia “indolente”, “vertical” y desconectada de las bases. Incluso, señalaron que los tiempos estatutarios para la renovación seccional ya se vencieron, sin que hasta ahora exista convocatoria, lo que ha generado inquietud entre los agremiados.
“No nos consta una confabulación, pero sí una representación dormida”, señalaron, al tiempo que advirtieron que, de no haber respuesta en los próximos días a solicitudes de diálogo con las dirigencias estatal y nacional, podrían escalar sus acciones.
Pese a la crítica, los integrantes del MDI insistieron en que no buscan dividir al sindicato ni crear una nueva organización, sino transformar desde dentro. “Somos parte del sindicato y creemos en él, pero también en la obligación de exigir”, recalcaron.
Por lo pronto, el movimiento adelantó que continuará con una estrategia de organización “escuela por escuela”, promoviendo la participación de docentes y ofreciendo acompañamiento jurídico y sindical con recursos propios.
“El hartazgo ya nos alcanzó, pero también la responsabilidad de actuar”, resumieron.



