La gobernadora Maru Campos advirtió que México enfrenta una disyuntiva histórica entre la libertad y la narcopolítica, al señalar que lo ocurrido en Sinaloa representa una advertencia de lo que podría suceder en el resto del país si no se detiene el modelo político que, afirmó, ha impulsado Morena.
Durante el encuentro «#YoConMaru», la mandataria sostuvo que los grupos criminales han pasado de ser aliados de algunos políticos a convertirse en quienes realmente toman las decisiones.
«Antes había gobernantes que se coludían con el narco y eso ya era grave, pero el gobierno seguía teniendo el control. Hoy es diferente. Hoy Morena ha creado un sistema en el cual el narco no solamente es un aliado, sino que es quien toma las decisiones», aseguró.
Ante los expresidentes panistas y la dirigencia nacional del PAN, afirmó que el caso de Sinaloa representa el ejemplo más claro de este fenómeno.
«El laboratorio de todo este sistema fue Sinaloa», señaló.
Maru Campos recordó que durante los procesos electorales se denunciaron desapariciones de candidatos, secuestros de familiares y presiones contra opositores, situaciones que, aseguró, fueron conocidas por las dirigencias partidistas nacionales.
«Son cosas que no se dicen, pero ya es tiempo de decirlas y ya es tiempo de denunciarlas», expresó.
La gobernadora sostuvo que el crimen organizado utilizó su control territorial para favorecer electoralmente a Morena y posteriormente obtener protección política.
«Ya no es sólo el político haciendo pactos con el crimen, es el crimen que usa al político como empleado», afirmó.
Al referirse a la violencia en Sinaloa, aseguró que ni las autoridades estatales ni las federales pudieron contener los enfrentamientos entre facciones criminales.
«Las calles de Culiacán se convirtieron en un campo de batalla. Los negocios cerraron, las familias huyeron y el gobierno federal miraba desde lejos», dijo.
Por ello, lanzó una advertencia nacional.
«Hoy Sinaloa es el rostro de lo que viene para México si nadie detiene este modelo. Ese es el destino de un país que normaliza la narcopolítica», señaló.
Sin embargo, aseguró que todavía existe una alternativa.
«Debemos saber que sí hay opción. El futuro de México no tiene ni va a ser como el de Sinaloa», enfatizó entre aplausos de los asistentes.



