Ejido Benito Juárez: el triunfo y la responsabilidad

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Por: Víctor M. Quintana S.

Las luchas del ejido Benito Juárez son conocidas no sólo local, sino nacional  incluso internacionalmente. Sin lugar a dudas es una de las comunidades ejidales con mayor tradición y experiencia combativa y de solidaridad con diversas causas. 

Estos hombres y mujeres bragadas, desde 2012 han sostenido una importante lucha por la defensa de la cuenca del Río del Carmen y también para impedir que se abra en tierras de uso común del ejido la explotación de una mina  primero de la empresa  Mag Silver y ahora de Apollo Silver, ambas trasnacionales canadienses.

Por defender el agua y el territorio en octubre de 2012 fueran asesinados dos dirigentes del ejido: Ismael Solorio y su esposa, Manuelita Solís. A escasas semanas del doble homicidio la asamblea ejidal decidió por unanimidad no autorizar la apertura de la mina por 100 años y le exigió a la empresa sacara del ejido su equipo y pertenencias.

Sin embargo, la empresa canadiense Apollo Silver no quita el dedo del renglón. Han utilizado el “lawfare” para demandar a los ejidatarios por sacar las cajas con muestras de mineral fuera del ejido. Han hecho labor subterránea de zapa y han comprado a alguna gente del ejido para intentar voltear la balanza a favor de  la mina. Incluso han acudido a gente que actua al margen de la legalidad.

Las razones por las que la gran mayoría de las y los ejidatarios rechazan la mina son muy claras: devastaría el medio ambinte, afectaría las corrientes de agua, ya muy fragilizadas y las contaminaría. El agua del subsuelo es vital para producción de chile, alfalfa, nuez, cebolla del ejido. Además, el conflicto de la mina ha generado división, pleitos y hasta las muertes de Ismael y Manuelita. 

Últimamente, la empresa Apollo Silver ha emprendido una nueva ofensiva para lograr que se autorice la mina. Se ha valido de vecinas y vecinos del ejido que cayeron en el desempleo luego del cierre de una maquiladora que había en la localidad. Han organizado manifestaciones en favor de la minera y luego que  no lograron que el Comisariado Ejidal convocara una asamblea para revisar la autorización de la mina, lograron que la presidenta del Consejo de Vigilancia convocara a la asamblea para el domingo 20 de septiembre, en contra de lo establecido en la Ley Agraria.

Las y los ejidatarios, sobre todo los más jóvenes realizaron una creativa e inteligente campaña en redes sociales y mediática para informar sobre la decisión ya tomada desde hace 12 años, advertir de los males que traería la explotación de la mina y llamar al diálogo.

Así las cosas, el domingo pasado se reunieron las y los ejidatarios. Con abrumadora mayoría reafirmaron su decisión de no permitir la apertura de la mina y le hicieron ver a la Notaria Publica pagada por la minera y a los representante de la Procuraduría Agraria que esa es su voluntad mayoritaria, además de que  la convocatoria a la asamblea por parte del Consejo de Vigilancia no tiene ninguna validez. Fue un triunfo en todo el sentido de la palabra.

Sin embargo, las y los ejidatarios son conscientes de que el problema del desempleo en el ejido persiste. De que, si no es la mina, es necesario buscar nuevas fuentes de trabajo para las y los avecindados de la comunidad. Por eso se han dado a la tarea de buscar promover inversiones, ya sea para dar valor agregado a la producción agropecuaria, como la nuez y el chile, ya sa para atraer nuevas plantas maquiladoras a la población. 

Triunfar con responsabilidad como lo hicieron las y los ejidatarios de Benito Juárez, no rompe los lazos comunitarios. Inicia una nueva etapa de diálogo y de lucha para procurar conjuntamente nuevas fuentes de ingreso y vida digna para todas y todos, sin afectar a la madre naturaleza.