Decidido: Seré Candidato!

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

En plena época de definiciones y toma de determinaciones, enmarcadas éstas por procesos electivos cercanos, la afirmación que titula esta entrega está siendo escuchada con mucha frecuencia.

No obstante, si bien, decidir presentarse como candidatos a ocupar algún puesto de elección es una cuestión estrictamente particular y válida, dado que fortalece la democracia de las instituciones, también es cierto que esa revisión unipersonal de características propias debe pasar por el escrutinio general y es ahí, cuando muchos pueden toparse con la realidad.

Porque no hace falta solo pretender ser, hace falta ser consciente de su propia trayectoria, de su historia de vida, de sus antecedentes y experiencias previas porque todo será revisado y valorado.

El someterse a una elección implica que no se debe estar motivado producto de ocurrencias, por aprovechar el momento coyuntural, lanzarse porque «ya le toca» o por puro y descarado oportunismo, hacerlo, no es más que abaratar las posiciones a las que se aspiran, como si fueran éstás espacios tan intrascendentes como sus fantasiosas pretensiones, muchas fuera de lógica.

Se reconoce la valentía y el arrojo para robustecer y legitimar los procesos democráticos, de eso no hay duda, sin embargo, si no se reúnen los requisitos mínimos indispensables para hacerlo, cuando sus postulaciones vengan precedidas de prácticas alejadas de los valores universales y del servicio público, que la vergüenza les sea un precepto desconocido, la incongruencia una parte fundamental de su proceder o que crean que la moral es un árbol que de moras, con seguridad el despertar del sueño será un golpe brutal.

La Democracia permite la participación, pero es esta misma la que desnuda no solo intenciones sino el verdadero rostro.

Que sea su calidad humana, su capacidad probada, su comprobada honestidad así como su destacado y genuino don de servir las mejores cartas de presentación y la perfecta promoción.