Cuestiona Vida en el río San Pedro la normalización de la contaminación del humedal

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La presencia recurrente de grandes cantidades de residuos sólidos en diferentes áreas del río San Pedro y su humedal evidencia un problema que no puede explicarse únicamente por la presencia de visitantes de otros municipios, personas en situación de calle o integrantes de determinados grupos sociales.

Durante más de seis años, Vida en el río San Pedro ha realizado jornadas periódicas de recolección de basura y recorridos de documentación en distintos sectores del humedal. La experiencia acumulada permite señalar que la presencia de residuos no constituye un hecho aislado, sino una situación recurrente que requiere responsabilidad de quienes utilizan y tienen relación con este espacio natural.

El pasado 29 de agosto, mientras integrantes de la organización realizaban una jornada de recolección de basura, una persona acudió al río para depositar restos de alimentos de su perro. Al señalarle que estaba dejando residuos en el humedal, respondió: “¿Qué tanto va a durar ahí?”, en referencia al tiempo que permanecerían los restos de comida y un hueso en el ambiente, sugiriendo que su rápida desaparición los convertiría en un contaminante de poca importancia.
Para Vida en el río San Pedro, esta respuesta ejemplifica una forma de minimizar el impacto ambiental de los residuos orgánicos. Que un residuo sea biodegradable no significa que su abandono en un ecosistema sea inocuo. Los restos de alimentos pueden atraer perros y otros animales de libre desplazamiento, alterar sus patrones de comportamiento y generar interacciones con la fauna nativa. También pueden producir malos olores y modificar temporalmente las condiciones del sitio.

Días antes, el 8 de agosto, durante otra jornada fueron documentados televisores, restos de un sanitario, envolturas de preservativos, botellas de bebidas alcohólicas y otros residuos. Ante la publicación, usuarios atribuyeron la contaminación a personas de otros municipios, integrantes de una etnia o personas en situación de calle. Otro comentario cuestionó las motivaciones de quienes participan en las jornadas, señalando que buscan obtener “likes”.

Para Vida en el río San Pedro, estas respuestas son preocupantes porque desplazan la responsabilidad hacia otros, minimizan la magnitud del problema y, en algunos casos, realizan señalamientos discriminatorios sin evidencia.

El río San Pedro fue designado en 2012 como Humedal de Importancia Internacional por su relevancia ecológica. Por ello, la basura abandonada no debe considerarse únicamente un problema estético. Botellas, bolsas, colillas y otros residuos pueden permanecer durante periodos prolongados y afectar a la fauna mediante ingestión, enredos y otras formas de interacción.

La organización reconoce que el río recibe visitantes de distintos municipios y que existen múltiples factores que pueden contribuir a su deterioro. Sin embargo, no existe evidencia que permita atribuir de manera general la basura encontrada a los habitantes de otros municipios, a una etnia o a un sector social específico.
Tampoco debería descalificarse la participación ciudadana en la conservación únicamente cuestionando sus motivaciones. Después de más de seis años de jornadas realizadas cada sábado, frecuentemente desde las 7:00 o 7:30 de la mañana, la organización considera que la discusión debería centrarse en el problema ambiental y no en desacreditar a quienes contribuyen a atenderlo.

La basura permanece en el humedal independientemente de quién la recoja.

Habitantes de Delicias, Rosales, la cordillera Meoqui-Julimes, Lázaro Cárdenas y otras localidades han acompañado durante estos años las jornadas de conservación, demostrando que el cuidado del río San Pedro puede y debe ser una responsabilidad compartida.

Vida en el río San Pedro continuará documentando la situación y realizando acciones de limpieza, pero hace un llamado a evitar la normalización de la contaminación y a asumir la responsabilidad individual y colectiva de conservar este patrimonio natural.

El próximo sábado continuaremos retirando el basurero clandestino localizado bajo el puente del ferrocarril. La invitación está abierta a quienes quieran acompañarnos.
Conservar el río San Pedro no debería ser responsabilidad de unos cuantos. Es una responsabilidad que compartimos todos.

Artículo desarrollado: https://vidariospedro.com/2026/08/30/la-complacencia-de-un-sector-de-la-comunidad-ante-la-contaminacion-del-rio-san-pedro/