El alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla Mendoza, aseguró que no existe una evaluación psicométrica capaz de anticipar con certeza conductas agresivas entre servidores públicos, aunque afirmó que el gobierno municipal mantendrá una aplicación estricta de sus normas internas de ética y conducta, luego del caso de un funcionario señalado por agredir a un perro.
El edil confirmó que el trabajador involucrado ya fue separado de su cargo dentro de la administración municipal y explicó que también fue arrestado por una infracción relacionada con el reglamento municipal de protección animal. Precisó que la actuación del Municipio se limitó al ámbito administrativo establecido por la normatividad vigente.
Bonilla aclaró que la medida aplicada no correspondió a una detención penal, sino a un arresto administrativo con duración limitada conforme al reglamento. Añadió que una vez cubierta la sanción económica correspondiente, el procedimiento municipal concluye y cualquier investigación posterior corresponde a las autoridades ministeriales.
Respecto al seguimiento del caso, señaló que será la propietaria del animal quien podrá presentar una denuncia ante la Fiscalía General del Estado para que determine si existen responsabilidades penales. Sobre posibles controles internos, indicó que el Municipio sí aplica evaluaciones al ingreso de personal, aunque reconoció que estas herramientas no permiten prever de manera absoluta futuras conductas violentas.



