Daño hacia animales indefensos es el primer eslabón hacia la violencia a las personas: Uriel Estrada

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Chihuahua.- La reciente desaparición de la gatita «Michita» ha encendido las alarmas no solo por la pérdida del animal, sino por las implicaciones psicológicas y de seguridad que rodean este tipo de actos; Uriel Estrada, activista defensor de los derechos de los animales, quien también es psicólogo, advierte que el daño hacia animales indefensos suele ser el primer eslabón de una preocupante cadena de violencia que puede escalar hacia los seres humanos.

Estrada mencionó que, aunque formalmente no se cataloga el trastorno de psicopatía como tal, existen ciertos rasgos y criterios conductuales que se aproximan a este perfil. De acuerdo con el psicólogo, las personas sociópatas o psicópatas suelen iniciar sus manifestaciones de violencia agrediendo a seres indefensos y vulnerables, siendo los perros y los gatos las víctimas más comunes en estas etapas iniciales.

Explicó que el peligro radica en que esta violencia tiende a ir en aumento, debido a que las personas con estas características psicopáticas eventualmente dejan de sentir que es suficiente maltratar a animales de otras especies, por lo que transicionan a violentar a seres humanos. Esta escalada suele dirigirse primero hacia grupos vulnerables, como niños y mujeres, y puede culminar en agresiones físicas graves o incluso en el asesinato.

El caso de «Michita» y el patrón de desapariciones

Este preocupante perfil coincide con el caso de «Michita», una gatita que fue capturada por un sujeto identificado como David N., con la deliberada intención de desaparecerla. Hasta el momento se desconoce el paradero del felino, y se ignora si fue envenenada o abandonada en un lugar lejano, debido a que el señalado ha ofrecido versiones contradictorias y ambiguas a los tutores.

Lejos de ser un hecho aislado, el sospechoso confesó al tutor de «Michita» que ya había capturado a otros gatos en la colonia con anterioridad, argumentando de manera cínica que «de haber sabido que era su gata, pues no la hubiera capturado». Esta declaración, sumada a los reportes de vecinos sobre la desaparición de múltiples felinos en la zona durante las últimas semanas, refuerza la sospecha de un patrón sistemático de capturas que pudiera encajar con las conductas de alerta descritas por los expertos.