«¿Entonces para qué nos pidieron seis opciones si de todas formas nos mandaron a donde quisieron?». La pregunta se repite una y otra vez en las redes sociales desde que fueron publicados los resultados del proceso de asignación a Educación Media Superior y resume el sentimiento de frustración de cientos de estudiantes y padres de familia que aseguran no haber obtenido lugar en los planteles que tenían contemplados.
Las publicaciones oficiales relacionadas con la entrega de resultados se llenaron durante los últimos días de comentarios de inconformidad, reclamos y solicitudes de revisión por parte de familias que aseguran no entender cómo operó el algoritmo encargado de distribuir los espacios disponibles.
«Mi hijo salió asignado a una escuela que puso hasta la última opción»; «mi hija tiene promedio de 9.5 y no quedó en ninguna de las preparatorias que eligió»; «nos enviaron a un plantel al otro extremo de la ciudad»; «hay compañeros con menor promedio que sí quedaron donde querían»; y «nadie nos explica cómo se tomaron las decisiones», son algunas de las expresiones que más se repiten entre los comentarios.
Otros padres afirman que el problema no es únicamente no haber obtenido la primera opción, sino las complicaciones prácticas que implica la asignación recibida.
«Voy a tener que hacer dos horas de traslado diario para llevar a mi hija»; «el gasto de transporte se nos va a disparar»; «la escuela que le asignaron está muy lejos de nuestra colonia»; y «nos resulta imposible por horarios y rutas», señalan algunos de los mensajes compartidos en redes.
Incluso hubo quienes cuestionaron la eliminación de los exámenes de admisión, argumentando que el nuevo esquema genera incertidumbre sobre los criterios que finalmente determinaron el destino de cada estudiante.
«Antes sabías que dependía de tu examen»; «ahora nadie entiende qué pasó»; «todo quedó en manos de un sistema que nadie conoce»; y «deberían publicar los criterios completos para que exista confianza», expresaron algunos usuarios.
La molestia también alcanzó a familias cuyos hijos tienen hermanos estudiando en determinados planteles y que esperaban que esa condición fuera considerada para facilitar la logística familiar.
«Tenemos otro hijo en esa escuela y aun así no le dieron lugar»; «nos dijeron que los hermanos serían tomados en cuenta»; y «ahora tendremos que movernos a dos preparatorias distintas», escribieron algunos padres.
No obstante, entre la lluvia de críticas también aparecieron voces que defendieron el nuevo mecanismo de ingreso. Algunos usuarios recordaron que en años anteriores miles de jóvenes quedaban sin espacio en las instituciones más demandadas y señalaron que el objetivo principal del programa es garantizar que ningún estudiante se quede sin estudiar.
«Lo importante es que todos tengan un lugar»; «hay que entender que no caben todos en las mismas escuelas»; «siempre habrá planteles más demandados que otros»; y «el problema no es el sistema, sino la falta de espacios en algunas preparatorias», señalaron otros participantes en la discusión.
Mientras las autoridades educativas preparan las etapas complementarias para la ocupación de espacios vacantes, la inconformidad sigue creciendo en redes sociales, donde cada nueva publicación relacionada con el proceso acumula decenas de comentarios de familias que exigen mayor claridad sobre la manera en que fueron distribuidos los lugares.



