Dagoberto y Judas, ejemplo de vocación y servicio

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Chihuahua, Chih.- Pasión, valentía, vocación y servicio son palabras que describen la labor que diariamente desempeñan Dagoberto y Judas, policías de la Agencia Estatal de Investigación en el estado de Chihuahua.

Ellos luchan por brindar justicia a quienes fueron víctimas de la comisión de un delito, profesionistas y con una amplia trayectoria, han sido participes de los cambios y la transición en el sistema penal acusatorio.

“Ser policía es algo que se lleva en la sangre, es la vocación de servir y proteger; he entregado casi la mitad de mi vida a ello, más de dos décadas en la sierra tarahumara, en donde además, me pagan por hacer lo que más amo”, compartió el agente investigador, Dagoberto Hinojos Gaytán.

En entrevista, el policía con 23 años de efectuar investigaciones en la región serrana de la entidad, compartió sus experiencias, satisfacciones, anécdotas, metas y hasta temores.

“Los años han cambiado, pero la convicción por hacer bien las cosas me mantiene firme; nosotros –los policías– somos seres humanos, sentimos y tenemos anhelos; cómo ver crecer a mis dos hijos y ahora nietos”, compartió.

De esa manera, el entrevistado abrió una carpeta y mostró sus diplomas, reconocimientos y luego, unas viejas fotografías que datan del año de 1997 en las que se ve un Dagoberto joven montando una mula, porque era su manera de “patrullar” en la sierra.

“Antes no había tecnología, en ocasiones dormíamos en el monte a la intemperie, todavía en ocasiones juntamos leña, prendemos fuego y cocinamos algo, tenemos arduas jornadas en las que caminamos por seis o siete horas; sin embargo, eso es parte del éxito en nuestra labor”, dijo.

Dagoberto ha trabajado muy de cerca con integrantes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y miembros de Organizaciones de la Sociedad Civil para cumplimentar mandatos judiciales y brindar acompañamiento. Su participación ha sido clave para el esclarecimiento de lamentables hechos ocurridos en la comunidad de Coloradas de la Virgen, municipio de Guadalupe y Calvo.

Consideró que la clave para poder resolver estos casos, radicó en “hablar como ellos”, pues más allá de llevar a un traductor que lo auxilie en la comunicación o del respeto a sus usos y costumbres; el éxito es brindarles la confianza al ponerse en un plano de igualdad y transmitirles que él quiere apoyar en busca de la justicia.

“He conocido personas muy valiosas en este andar, desde líderes indígenas, personas guerreras que han vencido las adversidades, niñas y niños que, incluso, les ilusiona subirse a una patrulla o vernos con nuestro uniforme”, dijo.

Hace apenas unas semanas Dagoberto, junto con sus compañeros, organizaron una posada para un centenar de pequeños indígenas de diferentes comunidades de Guachochi y  Guadalupe y Calvo, a quienes les ofrecieron comida, les regalaron juguetes, dulces y piñatas.

“Es una actividad que año con año hacemos, convivimos con ellos, no nos gusta difundirlo porque hay un dicho que versa: lo que hagas de corazón, que se quede ahí”.

“Me siento orgulloso de pertenecer a una corporación que ha ido evolucionando de manera paulatina; las jornadas maratónicas de semanas enteras me llenan de satisfacción platicarlas con mi familia, con quien quizá me he perdido de fechas importantes como navidades, graduaciones, cumpleaños, pero sé que me entienden”, comentó.

Dagoberto dice sentirse tranquilo al contar con el total apoyo de su esposa, con quien próximamente celebrará su XXV aniversario de bodas, sus oraciones le reconfortan y le impulsan a regresar con bien a casa en la ciudad de Camargo, de donde es originario.

“Siempre me piden que me cuide y me echan la bendición; nada menos hace unos años, me tocó que me hirieran con un arma de fuego en el brazo y la pierna izquierda; yo iba en la unidad junto con otro compañero; no obstante, las habilidades que aprendimos y que la vida se ha encargado de darnos, permitieron que pudiéramos repeler la agresión y míreme aquí sigo, gracias a Dios”, señaló el policía investigador, quien es licenciado en Derecho.

“Dago” como le dicen sus compañeros y amigos, es reconocido por su vasta trayectoria en la zona serrana del estado de Chihuahua; los mandos y directivos le aplauden no sólo su trabajo como profesionista, sino por las acciones altruistas que nadie ve, ayudando a quienes menos tienen, a quienes se encuentran más desprotegidos.

En tanto, el policía Judas Iván Rodríguez Polanco, agente  de “ciudad”, con más de 17 años dedicado a la labor investigadora; se ha distinguido por la logística y las efectivas estrategias que ha diseñado para resolver casos relevantes; pues desde joven tuvo esa inquietud por trascender e ir más allá.

“Ser policía es diferente, es dar algo de ti, incluso tu propia vida; no nos limitamos con trabajar desde un escritorio, vamos hasta donde sea en busca de la verdad histórica” expresó.

Psicólogo de profesión, con Maestría de Seguridad Ciudadana y actualmente, estudiante del Doctorado en Ciencias de la Seguridad Pública, Judas relata el reto de actualizarse, llevar a cabo su trabajo y a la par, ser padre de cuatro hijos.

“Los asuntos que a veces atiendo te llegan a generar una carga emocional, sobre todo porque en ocasiones las víctimas me reflejan a mis hijos; sin embargo, eso me hace comprometerme aún más; hoy tenemos una ventaja, ya que es de sumo interés priorizar al ser humano”, comentó.

“Trato de tener tiempo de calidad con mis seres queridos, ya que paso semanas fuera de casa, por ello procuro desempeñarme con liderazgo, pasión y valentía para ser un ejemplo y de esa manera, sepan que cada sacrificio que hago, es para brindarles lo mejor” dijo.

Judas Iván, manifestó que con la transición del sistema de justicia penal, los cambios que se vinieron fueron muy notorios, sobre todo en la profesionalización y capacitación, pero también en el manejo del recurso humano, lo cual le ha facilitado en gran manera sobrellevar las ausencias con su familia.

Originario de la ciudad de Delicias, actualmente está descamentado en el municipio de Hidalgo del Parral, al sur del estado de Chihuahua, en donde ha tenido la oportunidad de innovar en torno a varias investigaciones, marcando un precedente con casos de éxito.

Dentro de su andar policial, fue víctima de una privación ilegal de la libertad  y por un momento creyó que no viviría para contarlo.

“En el 2011, los malos me levantaron, me subieron a un vehículo, ¿qué puedo decir?, si me quitaron las armas, la cartera y la dignidad; finalmente, me dejaron ir; eso en vez de inducirme a desistir, me impulso a continuar con gallardía porque yo quiero dar lo mejor de mí, sé que somos más los buenos”, compartió.

Judas Iván refirió que hay un sinnúmero de anécdotas, ya que para un policía no hay días iguales o rutinarios.

“Hoy por hoy somos una familia, en la corporación nos conocemos, sabemos las habilidades y destrezas de cada uno, hemos tenido experiencias que nos llenan de gran satisfacción, pero también de tristeza, egresé de la academia en el 2002 y lamentablemente, amigos míos han fallecido en cumplimiento del deber”, dijo.

En la plática, Judas señaló la importancia del trabajo en equipo, ya que parte del éxito, aunado al el espíritu de servicio, al trato con las víctimas y sus familias, el seguimiento y la entrega por llevar la investigación hasta resolverla; lo cual, incluso ha sido reconocido por Organizaciones de la Sociedad Civil que trabajan de la mano en diversos asuntos.

La constante capacitación no solo en México, sino en el extranjero, así como la sensibilización en materia de derechos humanos, han robustecido la labor policial.

“Como servidor público lamento que mi trabajo dependa en ocasiones de hechos trágicos, por ello lo único que queda es aplicar el mayor esfuerzo y empeño para llegar a dar con los responsables”, relató.

En su vasta experiencia, Judas, dijo que en la Agencia Estatal de Investigación se cuenta con personas tan valiosas que van y dejan todo, son guerreras, valientes; sustentan y acreditan el arduo trabajo, “por ello nunca he dudado que somos los mejores, por la calidad humana, por nuestro compromiso y osadía”, mencionó.

La Fiscalía General del Estado de Chihuahua cuenta con hombres y mujeres que diariamente luchan con valentía, liderazgo y compromiso para lograr un lugar donde prevalezca la paz y tranquilidad para ellos y sus familias.

Este recurso humano forma parte de la plantilla operativa de la institución, ellos salen a las calles a dar lo mejor de sí con el impulso e inspiración que les brindan sus hijos.

“El mensaje que se les brinda es claro, llegar con bien al concluir la jornada porque alguien los espera en casa; además esa política de inclusión y prioridad al ser humano ha permitido mayor compromiso”, acotó el Fiscal General del Estado, César Augusto Peniche Espejel.

Ser policía es algo inspirador, experimentar sentimientos, emociones que se califican como indescriptibles es motivador y digno de reconocer; ver cómo hombres  y mujeres llevan a cabo papeles tan importantes no sólo como servidores públicos, sino como padres, madres, hijos, hermanos, jefes de familia… Es por ello, que hoy en el día internacional del policía, se les brinda un merecido reconocimiento al legado que al paso de los años, van construyendo.