¿Quién está de acuerdo? ¡Aprobado!

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Por: Prof. Rafael Velázquez Hernández

¿Han escuchado el término GATOPARDISMO?

Proviene de una célebre novela italiana publicada en la segunda mitad del siglo pasado, novela que por título lleva “El GATOPARDO”. En dicha obra, ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, se desarrolla una época convulsa de la ITALIA de aquellos años, mejor conocida como Unificación Italiana, en la cual, la aristocracia estaba sintiendo que perdía sus privilegios ante las nuevas clases sociales que estaban emergiendo: burócratas y burgueses, y para no perder sus privilegios, la aristocracia buscó las formas de adaptarse a las revoluciones y cambios que se estaban llevando a cabo, siempre y cuando no tocaran sus intereses. Palabras más, palabras menos.

A menudo, los grandes cambios históricos modifican la apariencia del poder, pero mantienen intactas las estructuras fundamentales de la opresión, es decir, cambia la fachada del poder, pero las reglas del juego y la desigualdad siguen siendo las mismas.

La frase más icónica de esa novela es: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”; pero no le pide nada a esta otra: «¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado»; ¿y qué le pide a esta más?: «… una de esas batallas que se libran para que todo siga como está».

Como puede inferirse, EL GATOPARDO es una novela netamente política, supongo que es lectura de cabecera de las élites gobernantes que desgobiernan nuestro país, porque… ¡qué bien aplican esas frases como si fueran sus principios!

¿A qué viene todo esto? ¿Qué tiene qué ver con el magisterio? Pues ni más, ni menos lo que se desarrollará, en todas las escuelas del nivel básico de todo el país, en los Consejos Técnicos Escolares este 30 de octubre, la famosísima Consulta Nacional para la Construcción del Nuevo Sistema de las Maestras y los Maestros, en la cual, según el decir de la autoridad educativa federal y de la mismísima presidenta de la república, las maestras y maestros decidirán cómo será “un nuevo sistema de contratación, promoción y permanencia que garantice los derechos laborales y el derecho a la educación.” ¿Ustedes les creen? ¡Yo tampoco!

¿Será vinculante? En caso de que verdaderamente se tomara la palabra del magisterio, porque en los pasillos, cuando se habla de estos programas zanahorias, se coincide sobre la desaparición de la meritocracia individualista, que fue el gen de Carrera Magisterial, del Servicio Profesional Docente y que ahora es el mismo gen del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros. El salario digno del magisterio NO debe depender del fracaso del compañero, sino… ¿cuándo se podrán crear verdaderos colectivos escolares? Si el éxito depende de que le vaya mal al compañero de a lado, ¿le estaremos abonando a la educación?

Cambiar todo para que nada cambie, Lo que se vivirá en los CTE´s del próximo viernes 30 de octubre no es más que un Gatopardismo vil. Porque con esa encuestita a modo del gobierno federal, podrá cambiar el nombre del ente regulador, podrá cambiar la ponderación de los rubros, pero no cambiará el fondo del programa. No habrá un salario digno para todo el magisterio, solo para aquellos que logren brincar los obstáculos que la misma autoridad pone, claro, siempre y cuando el presupuesto alcance. Y a seguir esperando que a mi compañero le vaya mal para que a mí me vaya bien. No es muy ético, pero te da la ilusión de que podrás alcanzar una promoción y ganar tres pesos más.

¿Qué debe hacer el gobierno en este caso?

PRIMERO. Sacar al magisterio del régimen de excepción laboral en el que se encuentra, ya que constitucionalmente su relación laboral no se está en el Artículo 123 apartado B, como todos los trabajadores al servicio del Estado, sino que ésta se encuentra en el Artículo Tercero Constitucional.

SEGUNDO. Eliminar todos los programas individualistas y otorgar aumentos salariales que repercutan verdaderamente en los bolsillos del magisterio para que el sueldo de los trabajadores de la educación recupere su poder adquisitivo.

¿Qué debemos hacer como magisterio?

“Al diablo con sus encuestas”. Parafraseando a AMLO, ¿quién no recuerda la famosísima frase “Al diablo con las instituciones”, pronunciada el 30 de julio de 2006 cuando el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación reconoció el triunfo de FECAL por el margen del .056% de la votación?

No deberíamos validar una decisión ya tomada. ¿O a poco de verdad nos creen tan ingenuos como para querer hacernos creer que todavía no tienen el organismo que sustituirá al Servicio para la Carrera de los Maestros y las Maestras?

No llenemos su encuesta. Hagamos documentos de rechazo a este tipo de programas meritocráticos, entreguemos ese documento como acta y siguiendo las palabras del video para esta segunda sesión del CTE del Secretario de Educación Mario Delgado “… las y los moderadores levantarán un acta de participación de las maestras y los maestros que será entregada al director del plantel o supervisor de zona para su posterior envío a la autoridad educativa y su difusión al término de la consulta en cada escuela.

¿Qué podría pasarnos si no participamos en esta consulta? ¡NADA!, Mario Delgado en el mismo video lo dice, minuto 2:24 aproximadamente, “…Las maestras y los maestros podrán emitir su opinión en la plataforma consultanacional.gob.mx…” PODRÁN no es lo mismo que DEBERÁN.

P.S ¿Qué tanto tiene la culpa el magisterio de lo que nos pasa? ¡Nos quejamos, pero no actuamos! Nos envían formularios, consultas y otras yerbas y las llenamos con lo que quieren oír para terminar pronto las actividades del CTE y después nosotros mismos pagamos las consecuencias de nuestros actos. “No culpes al payaso por actuar como payaso, cúlpate a ti mismo por seguir yendo al circo”.

P.S.2 ¡Y preparémonos para asumir las responsabilidades que nos endilgó el gobierno federal para sacar adelante su programita Vive saludable. Vive Feliz, y los que deberían haber protestado de primer momento (charros del SNTE) simplemente dijeron: -Sí señor, lo que usted ordene!