Personal del Centro de Investigación y Docencia (CID) se manifestó este jueves en las oficinas de Servicios Educativos del Estado de Chihuahua (SEECH) para exigir la salida inmediata del subdirector académico, Federico Julián Mancera Valencia, a quien señalan por presuntos actos de misoginia, violencia de género y hostigamiento laboral, así como de la directora de la institución, Argelia Antonia Ávila, por presuntamente omitir atender las denuncias y permitir que continúen estas conductas.
La movilización fue respaldada por la mayoría de los trabajadores del centro, quienes señalaron que la problemática comenzó en febrero, con la llegada de los actuales directivos, y que, pese a haber presentado reportes y buscado la intervención de autoridades educativas y sindicales, no han recibido respuestas ni soluciones. David Arzola explicó que las inconformidades se han acumulado durante meses y que el personal considera agotadas las vías de diálogo, por lo que acudieron a SEECH para solicitar una intervención que permita resolver el conflicto.
Entre las denunciantes se encuentra la maestra Claudia Isela Gutiérrez Quezada, quien relató que desde mayo presentó un escrito para reportar diversas situaciones con el subdirector académico y que el miércoles fue objeto de una nueva agresión verbal en su oficina, donde, aseguró, recibió gritos e insultos. También afirmó que, pese a cumplir con sus responsabilidades, ha enfrentado una sobrecarga de trabajo y horas, situación que relacionó con sus inconformidades. Otros trabajadores señalaron que el trato que reciben es frecuente, déspota y humillante, y manifestaron preocupación ante la posibilidad de que las agresiones escalen.
Además de las denuncias por presunto hostigamiento laboral y violencia de género, el personal expuso diversas inconformidades relacionadas con el funcionamiento académico y administrativo del CID. María Silvia Aguirre denunció posibles irregularidades en el manejo de horas vacantes, al señalar que existen claves que deberían someterse a convocatoria para su ocupación definitiva y que algunas horas correspondientes al centro estarían siendo utilizadas en otra institución, situación en la que, indicó, estarían involucrados el Departamento de Escuelas Normales y la dirección del plantel. Añadió que el 19 de agosto se había establecido un acuerdo sobre el tratamiento de esas horas, pero consideró que los compromisos no fueron respetados.
Los trabajadores también denunciaron que el CID opera sin un Plan de Desarrollo Institucional construido con la participación de su personal, pese a que lo han solicitado desde el inicio de la nueva administración. Indicaron que los documentos presentados por los directivos no reflejan un proceso de elaboración conjunta y que la falta de objetivos, prioridades y metas compartidas dificulta orientar el trabajo de una institución que ofrece programas de posgrado, entre ellos maestrías, doctorados y especialidades en educación. Como parte de sus señalamientos, mencionaron además la renuncia de la subdirectora administrativa el pasado 8 de septiembre, que atribuyeron a situaciones de maltrato.
Los inconformes aseguraron que han buscado el respaldo de las autoridades educativas y de la Sección 8 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), sin obtener una respuesta que resuelva el problema. Gutiérrez Quezada indicó que presentó su queja ante la dirección del centro y que también acudieron con representantes educativos, pero sostuvo que no han recibido contestación ni seguimiento efectivo. Arzola agregó que tuvieron que exigir a los nuevos directivos que se presentaran ante el personal y explicaran el rumbo de la institución, luego de varios meses sin una comunicación suficiente.
Durante la manifestación acudieron representantes de la estructura de nivel de la Sección 8 del SNTE, quienes señalaron que han dado seguimiento al caso y acompañado las gestiones ante las autoridades. Uno de los representantes afirmó que el conflicto ya es del conocimiento de las instancias correspondientes y que se buscaría establecer una mesa de trabajo en los próximos días. Sin embargo, los trabajadores cuestionaron que, pese a reuniones previas y al compromiso de informarles sobre los avances, no se les haya comunicado una resolución ni se les haya convocado a una nueva reunión.
El personal advirtió que analiza la posibilidad de suspender actividades si no obtiene una respuesta satisfactoria, aunque señaló que esa no es la medida que desea adoptar. Los manifestantes insistieron en que su principal exigencia es que se atiendan las denuncias, se garantice un entorno laboral libre de violencia y se resuelvan las irregularidades administrativas y académicas que, aseguran, mantienen al centro en una situación de crisis. La mayoría de los aproximadamente 43 trabajadores que participaron en la reunión previa respaldó la decisión de acudir a SEECH para demandar una solución.



