Por: Profr. José Luis Fernández Madrid
Y razón tienen quienes argumentan que los estudiantes no necesitan portar su uniforme para tener buenas notas.
Porque el uniformar a los alumnos y alumnas no es con ese motivo, considerarlo así es tratar de tergiversar la conversación; el requisito para acceder a las instituciones educativas debidamente identificados con los colores y el escudo escolar tiende al sentido de pertenencia, a la seguridad y a la homologación económica.
Vanas resultan las discusiones respecto a vincular los avances o retrocesos académicos al uso de playeras y pantalones institucionales, pues de sobra es sabido que una cosa y otra son totalmente distintas, sin embargo, en temas relativos a la utilidad de portar las mismas prendas pensando en la seguridad escolar, su uso, es en definitiva, indispensable y necesario.
Así como indispensable es la intención de crear esa determinante identidad estudiantil, ese formar parte de algo, de un colectivo, de una comunidad que brinde el acogimiento respectivo y los sentimientos positivos que esto provoca.
Homologar la vestimenta, además, evita hacer distinciones socioeconómicas, pues se parte de la igualdad y evita, por sí mismo, las odiosas comparaciones por aspectos de marcas, calidad, precios y renombre de las marcas que puedan crear diferencias entre los portadores y, con ello, de manera intrínseca, el acoso escolar por cuestiones de esa naturaleza tiende a eliminarse.
Pueden arguirse varias preceptos hasta legales para condenar la obligatoriedad del uso de uniformes en las escuelas, pero lo que es indiscutible es que cada padre, madre de familia, tutor o cuidador firma de manera libre y consciente un acuerdo de convivencia escolar en el que se comprometen a respetar y hacer valer las reglas y normativas consensadas por parte comunidad educativa para ser parte de ella.
Cuastionar la aplicación de las reglas escolares significa negar y obstaculizar la génesis de las instituciones educativas en todos sus niveles que es brindar el servicio educativo con la calidad y seguridad que todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes requieren.



