

Por: Patricio Rodríguez Palma
En Guachochi estamos acostumbrados a que muchas cosas importantes sucedan lejos.
Las oficinas están en las ciudades, los trámites se hacen en otros lugares y, muchas veces, para conocer nuestros derechos tenemos que esperar a que alguien venga a explicarnos qué podemos hacer y a dónde podemos acudir.
Por eso para mí fue importante participar en la realización de la Séptima Edición del Programa de Atención Itinerante “Por una Justicia Cercana”, que llevó a Guachochi a la Defensoría Pública Electoral del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Pero quiero decir algo desde el principio: para mí no fue simplemente un evento al que fui invitado.
También asumí la responsabilidad de convocar, comunicar y acercar a personas de nuestra comunidad a este espacio. Porque si una institución hace el esfuerzo de trasladarse hasta Guachochi, de traer especialistas y de poner gratuitamente sus servicios a disposición de la ciudadanía, de poco serviría si la gente no se entera o si el encuentro se queda solamente entre funcionarios y especialistas.
Quienes tenemos la posibilidad de ser escuchados en nuestras comunidades tenemos también una responsabilidad.
En mi caso, como maestro de educación indígena, esa responsabilidad es todavía mayor.
La educación no puede limitarse a lo que ocurre dentro de un salón de clases. También tenemos que ayudar a que nuestra gente conozca aquello que puede serle útil en su vida cotidiana. Tenemos que compartir información, abrir conversaciones y acercar oportunidades.
Y eso fue parte de lo que intentamos hacer con esta jornada.
Durante estos días tuvimos la oportunidad de escuchar y conversar sobre los derechos político-electorales, sobre la participación de las mujeres y sobre los obstáculos que todavía existen para que puedan acceder, ejercer y permanecer en cargos de elección popular.
Pero hablar de estos temas en Guachochi tiene una particularidad que no podemos ignorar.
Estamos hablando de una región indígena, con comunidades que tienen sus propias formas de organización y participación. Por eso necesitamos que las instituciones conozcan nuestra realidad, pero también necesitamos que nosotros conozcamos las instituciones y sepamos qué podemos exigirles.
La justicia electoral no debe ser un concepto lejano.
Una mujer de nuestra comunidad que tenga una duda sobre sus derechos debe saber que puede preguntar. Una persona que considere que sus derechos político-electorales fueron vulnerados debe saber que existen instituciones que pueden orientarla. Y nuestros jóvenes deben crecer entendiendo que participar en la vida pública también es una forma de construir comunidad.
Ese fue, para mí, uno de los mayores valores de este encuentro.
No solamente tuvimos la presencia de instituciones importantes, sino la posibilidad de ponerlas frente a frente con nuestra gente.
Participaron Eginardo Hernández Andrés, encargado de despacho de la Defensoría Pública Electoral del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; Yanko Durán Prieto, consejera presidenta del Instituto Estatal Electoral de Chihuahua; y Sergio Alejandro Ruiz Dávila, titular de la Defensoría Pública Electoral del Tribunal Estatal Electoral de Chihuahua, además de representantes indígenas, especialistas y ciudadanos.
Pero un evento no se mide solamente por los nombres de quienes están en el presídium.
Se mide por lo que sucede cuando termina.
Por las conversaciones que quedan.
Por la persona que se va sabiendo algo que antes no sabía.
Por quien descubre que tiene derecho a preguntar.
Por quien encuentra una institución a la que puede acudir.
Y, sobre todo, por si conseguimos que esta información llegue más allá de quienes tuvieron la oportunidad de estar presentes.
Por eso considero que nuestra labor como maestros y como miembros de las comunidades es fundamental.
Quienes hemos tenido la oportunidad de estudiar, de conocer las instituciones y de movernos en espacios donde se habla de leyes y derechos no podemos guardar ese conocimiento para nosotros mismos.
Tenemos que llevarlo de regreso a la comunidad.
Si alguien confía en nosotros, si nos escucha, si nos sigue cuando convocamos a una actividad, esa confianza trae consigo una responsabilidad. No para decirle a nadie qué debe pensar o por quién debe votar, sino para poner información a su alcance y permitir que cada persona tome sus propias decisiones.
Eso también es educar.
Y eso también es servir a nuestra comunidad.
Me quedo con la satisfacción de haber contribuido a que este encuentro ocurriera y, sobre todo, de haber ayudado a que más personas de Guachochi conocieran una institución que muchas veces sentimos distante.
El éxito de esta jornada no está solamente en haber llenado un programa.
Está en haber demostrado que cuando las instituciones se acercan y la comunidad responde, el diálogo es posible.
Ojalá esta no sea la última vez.
Ojalá podamos seguir trayendo a Guachochi espacios donde nuestra gente sea escuchada, donde pueda preguntar y donde pueda conocer sus derechos.
Porque la justicia realmente es cercana cuando deja de ser un nombre que aparece en un documento y se convierte en algo que nuestra comunidad conoce, entiende y sabe cómo utilizar.
Y esa tarea, desde donde nos corresponde, también es nuestra.
“Los derechos no son concesiones del poder, son conquistas sociales derivadas de luchas históricas”
Hoy tendremos el nombre de quien gobernará Chihuahua 2027
Kiti majawa
Tónachi Guachochi Chih a 28 de Septiembre del 2026





