Chihuahua.- El presidente estatal del PRI, Alejandro Domínguez, calificó como “un berrinche de la presidenta” la decisión de Claudia Sheinbaum de no sostener una reunión privada con la gobernadora María Eugenia Campos durante su visita a Chihuahua y consideró que la respuesta de la mandataria federal a la carta enviada por la gobernadora fue parcial.
Domínguez señaló que la visita de Sheinbaum a Ciudad Juárez, programada para este sábado 19 de septiembre, debe ser considerada como un acto político y cuestionó que no se plantee como un espacio para informar sobre resultados concretos para Chihuahua. La presidenta realizará en la entidad una presentación relacionada con los resultados de su segundo año de gobierno.
El dirigente priista sostuvo que durante la visita no se destacarán, desde su perspectiva, inversiones en educación o infraestructura carretera y cuestionó los recursos destinados al mantenimiento de carreteras. También señaló que desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se redujeron recursos destinados a seguridad pública y que los recortes federales han afectado las finanzas estatales.
Añadió que Chihuahua ha enfrentado recortes presupuestales por menores ingresos federales y afirmó que existen necesidades pendientes en materia de medicamentos, hospitales e infraestructura. Como ejemplo, mencionó el hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social que, según dijo, no fue contemplado en el presupuesto del ejercicio que está por concluir ni en el proyecto presupuestal para el siguiente año.
Domínguez consideró que, ante este escenario, la visita presidencial representa un acto “eminentemente político propagandístico” y cuestionó que el evento se concentre en Ciudad Juárez y no en la capital del estado. Desde su perspectiva, esto puede interpretarse como una falta de atención hacia la capital y otras regiones de Chihuahua.
Respecto a la carta enviada por Campos a Sheinbaum, el dirigente priista lamentó que la respuesta no haya sido una reunión de fondo entre ambas mandatarias. La gobernadora había solicitado a la presidenta recibirla personalmente, participar en una sesión de la Mesa Estatal de Seguridad y sostener una reunión de trabajo sobre asuntos como el agua y la situación de las exportaciones ganaderas.
Sheinbaum explicó este viernes que, debido a su agenda, no tendría una reunión privada con Campos, aunque señaló que ambas tendrían un encuentro en el aeropuerto de Ciudad Juárez y que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, daría seguimiento a los temas planteados por la gobernadora.
Domínguez consideró que esa respuesta representa una oportunidad desaprovechada para establecer un puente de comunicación entre los gobiernos federal y estatal. Afirmó que, independientemente de las diferencias que han mantenido ambas administraciones, existen intereses que deben colocarse por encima de las diferencias personales o políticas.
“A Chihuahua le vaya bien” es, dijo, el interés superior que debería guiar la relación entre ambas administraciones. El dirigente priista sostuvo que la carta enviada por Campos debe entenderse como un intento por dejar de lado las diferencias y atender los problemas que enfrenta el estado.
Al ser cuestionado sobre si la decisión de Sheinbaum podría estar relacionada con la ausencia de Campos en el informe presidencial o con las críticas que la gobernadora ha realizado al Gobierno Federal, Domínguez respondió que considera que la presidenta no atendió el “puente de comunicación” planteado por la mandataria estatal y calificó la situación como “un berrinche del poder” y “de la soberbia que el poder otorga”.
El presidente estatal del PRI también sostuvo que la polarización entre los gobiernos federal y estatal no contribuye a resolver los problemas de seguridad. “En la división quien gana es el crimen organizado”, afirmó, al insistir en que ambos gobiernos deben encontrar mecanismos de coordinación pese a sus diferencias.
Domínguez reconoció que Campos también ha mantenido diferencias públicas con el Gobierno Federal, pero sostuvo que precisamente por ello la visita de Sheinbaum representaba una oportunidad para intentar resolverlas. Señaló que, en política, los asuntos no deberían llevarse al terreno personal y que los intereses de Chihuahua deben colocarse por encima de los desencuentros entre las dos mandatarias.



