Por: Rosa Lilia Cardona Muñoz
Con gran beneplácito se recibió a los asistentes al taller “Humanismo mexicano, representación y participación ciudadana en un reconocido Hotel de la ciudad de Chihuahua, dicho evento fue organizado por el Instituto Nacional de Formación Política de MORENA y el CEE de Chihuahua. Dichos trabajos fueron coordinados por la Secretaria de Formación Política en Chihuahua Luisa Cecilia Rey Mendoza.
Bernardo Cortés del INFP de México fue el encargado de llevar magistralmente el curso en su primera parte, en la segunda parte estuvo a cargo el expositor Alejandro Aguirre del INFP de Chihuahua quién llevó a cabo de igual manera una magnífica presentación.
La intención de este curso fue brindar a la ciudadanía elementos filosóficos y conceptuales sobre el Humanismo Mexicano ya que este gobierno de la Cuarta Transformación sustenta sus ideales en esta corriente filosófica.
Dos temáticas se abordaron: el humanismo occidental y la irrupción en el continente americano y las claves ético-políticas del humanismo mexicano.
El concepto humanista surge en occidente en la época del Imperio Romano dónde se ensalza el valor de la dignidad del ser humano, fue Marco Tulio Cicerón el padre espiritual del humanismo, él, creó el concepto de humanitas, que busca la máxima mejora del ser humano a través de la educación, las letras, la razón y la virtud moral. Dentro de sus aportaciones al pensamiento filosófico se encuentra la razón compartida, él pensaba que todos los humanos somos iguales porque todos usamos la razón, también decía que el deber cívico en una gran verdad, que el saber debe servir a la sociedad y a la vida pública impulsando el humanismo cívico.
Decía que la más alta virtud para los hombres es la reflexión filosófica y su aplicación a la vida pública, el decir en la política.
El estudio del humanismo se convirtió en un quehacer espiritual cuyo desarrollo se hizo a través de grandes filósofos a través del tiempo.
Durante el renacimiento en Florencia, Italia se retoman las bases del humanismo como corriente filosófica, diversos autores promovieron el estudio de textos antiguos de la cultura grecorromana dándole un nuevo enfoque: el pensamiento pasó del teocentrismo (con dios en el centro) al antropocentrismo colocando al ser humano y la razón como ejes del conocimiento. (Wikipedia)
El crecimiento del comercio y la influencia de la burguesía favorecieron una nueva clase de intelectuales laicos no ligados a la iglesia, con la invención de la imprenta en el siglo XVI se propagó por toda Europa el humanismo como corriente filosófica.
El descubrimiento de América desató la ambición de los países europeos como lo relata en su libro del Capital Carlos Marx en el tema de la acumulación originaria del capital, dónde el sometimiento y el saqueo fueron el común denominador de la conquista de América en dónde sobrevino la barbarie y la destrucción.
Aparte de la ambición por los metales preciosos, los conquistadores españoles se enfrentaron con el código religioso- espiritual para justificar ese salvajismo, esos actos crueles para someter a los indígenas en el caso de México, esa ferocidad, esa brutalidad si los preceptos religiosos les prohibían actuar sobre otros seres humanos que se encontraban en desventaja de toda naturaleza.
Los conquistadores lavaron su conciencia diciendo que los indígenas no eran humanos y que por consecuencia no tenían alma, por lo que con ese argumento justificaron la explotación y el saqueo.
Juan Ginés de Sepúlveda sacerdote católico fue defensor del derecho de conquista, de la colonización y de la conversión forzada.
En cambio, otros humanistas críticos como el sacerdote Francisco de Vitoria fue uno de los principales teóricos de la guerra justa. Es lícito hacer la guerra, pero la única causa justa para comenzarla es responder desproporcionadamente a una injuria. Por tanto, no es lícita la guerra simplemente por diferencias de religión o para aumentar el territorio. (Wikipedia)
Otro crítico fue Fray Bartolomé de las Casas quién se opuso terminantemente a la guerra, denuncia los crímenes cometidos por los conquistadores españoles contra los pueblos indígenas americanos.
Fray Alonso de la Vera Cruz, catedrático fundador de la Real y Pontificia Universidad de México hoy conocida como la UNAM, criticó ampliamente la colonización y la declaró ilegal e ilegítima, además dentro de su obra estuvo en contra de la invasión extranjera y el proceso de exterminio. Como académico sentó las bases del Humanismo Mexicano, el humanismo nace como un humanismo crítico emanado de las conductas ético-políticas en defensa de la dignidad humana.
El Presidente Andrés Manuel López Obrador identificó en varios líderes sociales el humanismo crítico en Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Benito Juárez, Francisco I. Madero, Francisco Villa y Emiliano Zapata reconociendo en sus postulados la defensa de las demandas del pueblo pobre.
El humanismo mexicano tiene una dimensión política, surge y va de la mano con las exigencias políticas de emancipación y de las luchas sociales y el reconocimiento de México como nación soberana.
El humanismo mexicano tiene la intención de restablecer el sentido humano de la política comenzando con la concepción moderna del poder.
Enrique Dussel escribe ampliamente sobre la política como vocación de servicio. La política no es el ejercicio de la dominación ni un medio para el beneficio personal, debe verse como un servicio a la comunidad. El poder reside originalmente y de manera radical en el pueblo. Es el poder delegado. Las instituciones y los gobernantes sólo administran una autoridad que les otorga el pueblo para servirle, no para dominarlo. (Wikipedia). Su función es servir y no servirse del puesto para enriquecerse.
El representante popular al aceptar un puesto implica un encargo formal tiene como materia el hacer un ejercicio delegado del poder. Atiende las exigencias y demandas del pueblo y trabaja para lograrlo. La representación conlleva una corre presentación entre el pueblo y sus representantes. Supresión del burocratismo, menos escritorio y más territorio.
En resumen, el humanismo mexicano es un concepto político filosófico contemporáneo que coloca el bienestar del pueblo y la justicia social en el centro de las decisiones de gobierno.
Se basa en la historia nacional, rechaza el modelo neoliberal y prioriza el apoyo a los sectores más vulnerables bajo el principio de “por el bien de todos, primero los pobres”. (Wikipedia)



