La activista y fundadora de Justicia para Nuestras Hijas, Norma Ledezma Ortega, condenó las declaraciones emitidas días atrás por la activista provida Ruth Sánchez, quien cuestionó la presencia de la placa en memoria de Marisela Escobedo a las puertas de Palacio de Gobierno y aseguró que la madre de Rubí Frayre “no hizo todo lo posible” por salvar a su hija. Desde su experiencia como madre de una víctima de feminicidio y acompañante de cientos de familias durante más de dos décadas, Ledezma calificó esos señalamientos como insensibles, discriminatorios y profundamente irrespetuosos.
En entrevista, Ledezma señaló que lo primero que le generan esas expresiones es calificarlas como «total y absolutamente discriminatorias, insensibles e irrespetuosas», aunque dijo querer creer que provienen del desconocimiento y de una ausencia de conocimiento sobre lo que representa perder a una hija víctima de la violencia feminicida.
«Cuando una mamá pierde una hija, o un hijo, no solamente es capaz de romper algo, de gritar, de insultar, porque el alma se rompe. Y cuando el alma te la rompen, los principios, los buenos modales o el estándar de conducta que alguien espera salen sobrando», expresó.
La defensora recordó que Marisela Escobedo fue también una víctima de la violencia y sostuvo que todo lo que hizo para exigir justicia por el feminicidio de su hija Rubí Frayre es exactamente lo que haría cualquier madre enfrentada a una tragedia semejante.
«Marisela fue víctima. La niña de ella fue víctima, Marisela fue víctima. Lo que hizo es lo que haría cualquier madre y lo que hemos hecho muchas cuando te arrebatan a una hija», afirmó, al rechazar cualquier intento de responsabilizar a una madre por el crimen cometido contra su hija.
Norma Ledezma aseguró que escuchar ese tipo de comentarios le provoca una profunda indignación, pues, dijo, quienes los emiten hablan desde una realidad muy distinta a la de las familias que han sufrido un feminicidio.
«Así como ella dijo ‘me revienta’, a mí me revienta que la gente opine desde un sillón y desde una comodidad cuando tienen todo y no han perdido nada, y menos una hija. Me revienta que opinen cuando no han estado en los zapatos de una madre, cuando no han pasado esos días de desierto, esas noches de soledad y de tormenta por la pérdida de tu hija», manifestó.
La activista señaló que, si las declaraciones hubieran sido emitidas con pleno conocimiento de causa, incluso podrían analizarse desde la perspectiva de posibles actos discriminatorios. Sin embargo, insistió en que prefiere pensar que obedecen al desconocimiento antes que a una intención deliberada de revictimizar.
Finalmente, Ledezma aseguró que las expresiones no solo la lastimaron en lo personal, sino también como acompañante de madres de víctimas desde hace más de 24 años, pues cada proceso que vive con una familia la hace revivir su propio duelo.
«Me revienta el alma ver esa insensibilidad. Todavía la sociedad puede hablar con esa frialdad culpabilizando a una madre, cuando si ella hubiera sabido el día que le mataron a su hija, la habría abrazado y habría puesto su propio cuerpo para que eso no pasara. Es muy fácil hablar desde una zona de confort», concluyó.




