
Nueve meses después de su desaparición, la Fiscalía General del Estado confirmó el día de ayer la muerte de Jaime Leónides Cano Sotelo y Jesús Jerónimo Sánchez Tarín, tras establecer mediante pruebas de ADN que los restos óseos localizados en marzo pasado sobre la carretera Parral–Guadalupe y Calvo corresponden a ambos jóvenes. Por este caso ya existen dos personas vinculadas a proceso penal.
La identificación fue posible tras la conclusión de diversos estudios especializados en medicina, odontología, antropología y genética forense, los cuales permitieron establecer de manera científica la identidad de ambas víctimas. Los restos fueron encontrados los días 14 y 31 de marzo como parte de las acciones de búsqueda desplegadas por autoridades estatales en la región sur del estado.
De acuerdo con la Fiscalía de Distrito Zona Sur, desde que se reportó la desaparición de los jóvenes se activaron mecanismos de búsqueda e investigación en coordinación con la Comisión Local de Búsqueda y la Fiscalía Especializada en Investigación de Violaciones de Derechos Humanos y Desaparición Forzada, realizando rastreos, diligencias ministeriales y otras acciones encaminadas a su localización.
Las investigaciones derivaron en la detención de Karen Ivette E. P. y Daniel Antonio V. G., alias “El Burger”, quienes fueron vinculados a proceso penal por su probable responsabilidad en la desaparición de ambas víctimas y actualmente permanecen en prisión preventiva. Con la identificación de los restos, la situación jurídica de los imputados podría agravarse conforme avancen las investigaciones.
Tras concluir los protocolos periciales, las autoridades realizaron la notificación oficial a los familiares y la entrega digna de los restos. Mientras tanto, la Fiscalía continúa con las indagatorias para esclarecer plenamente las circunstancias en que ocurrieron los hechos y determinar si existen más personas involucradas en el caso.



