Reto magisterial en los tiempos actuales

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

Reconocer que no solo somos trabajadores al servicio de la educación, también arquitectos del futuro al formar a las nuevas generaciones de mexicanos será, de inicio, la pauta para seguir comprendiendo la naturaleza de la noble labor magisterial.

La historia, con sus innumerables anécdotas, nos ha mostrado que la actividad docente es un espacio de transformación constante, pero además, que un conglomerado aislado no pueden transformar realidades, sea la forma en que éstas se presentan.

Para avanzar, para dignificar, para enaltecer la labor y para asegurar el bienestar de todos y cada uno de los distintos actores educativos, se necesita de una herramienta inquebrantable, se requiere de una condición sine qua non: la unidad del magisterio.

Tanto la división, como la indiferencia o las diatribas y ofensas personales o grupales son los peores enemigos de las causas comunes; sí, pueden y deben haber naturales diferendos, es válido y necesario en toda organización, pero cuando se transgreden los principios de la decencia, educación y respeto, las causas se pervierten.

Cuando la fragmentación se instala, por regiones, por niveles educativos, por colectivos o por visiones particulares, la fuerza se diluye, el entusiasmo merma y la libre participación se amedrenta.

Frente a los enormes retos laborales que la educación actual enfrenta, es menester recordar que compartimos una misma identidad, una misma vocación y un mismo compromiso: educar con calidad y calidez.

La verdadera unidad no significa pensar exactamente igual en todo, ni anular nuestras legítimas diferencias, significa construir puentes de diálogo, inclusión y respeto por encima de cualquier corriente o sigla.

Caminar juntos, dejando atrás los temores y los sectarismos fortalece la estructura desde la base y procura colectivos esperanzados en permanecer sólidos pero con los satisfactores indispensables cubiertos.

Los estudiantes, finalmente, serán los beneficiarios de un magisterio con dignidad y reconocimiento profesional. Se debe seguir apostando a ello.