Juventudes con finanzas saludables, sociedad estable

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Opinión por: Joss Vega

La tecnología se ha convertido en una herramienta cada vez más presente en nuestra vida cotidiana. Sus avances han facilitado innumerables tareas y ampliado las oportunidades de acceso a servicios esenciales. Sin embargo, también han traído consigo nuevos riesgos que nos obligan a redoblar esfuerzos para garantizar la seguridad de todas y todos.

En este contexto, el acceso a productos financieros a través de plataformas digitales ha crecido de manera significativa. Si bien esto representa un avance en términos de inclusión financiera, también ha abierto la puerta a nuevas formas de fraude que hoy están literalmente al alcance de un clic. Esta situación afecta especialmente a las juventudes, quienes, en muchos casos, aún no cuentan con la experiencia necesaria para tomar decisiones informadas en materia financiera.

No se trata de un problema menor. Además del riesgo de ser víctimas de fraude, existe la posibilidad de comprometer el historial crediticio al aceptar, sin pleno conocimiento, términos, condiciones e intereses derivados de préstamos en línea contratados con premura o necesidad. Las consecuencias de estas decisiones pueden extenderse durante años y limitar oportunidades futuras.

Ante esta realidad, propuse una reforma a la Ley de Juventud del Estado de Chihuahua, con el objetivo de incorporar, dentro de los programas educativos impulsados por el gobierno, contenidos enfocados en educación financiera. Estos incluirían la identificación de fraudes en entornos digitales, el uso responsable del crédito, la comprensión de intereses y condiciones, así como la prevención del sobreendeudamiento.

Fortalecer las capacidades financieras de las juventudes no solo protege su presente, sino que también construye una sociedad más estable y resiliente. Jóvenes con herramientas para tomar decisiones informadas pueden desarrollar proyectos de vida sólidos, lo que, a su vez, impacta positivamente en el desarrollo económico y social de nuestro entorno.

Impulsar la educación financiera desde las políticas públicas es una responsabilidad. Apostar por juventudes informadas es apostar por un futuro con mayor estabilidad, oportunidades y bienestar para todas y todos.