La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) respondió con dureza al anuncio de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de adelantar al próximo 5 de junio el cierre del ciclo escolar, al asegurar que la medida no responde a una preocupación educativa, sino a un intento de frenar y desmovilizar la protesta magisterial a nivel nacional.
A través de un cartel difundido en redes y grupos de organización, la CNTE acusó que las autoridades “suspendieron clases por miedo” y señalaron directamente que “buscan desarticular nuestra lucha, ¡pero no lo van a lograr!”, en referencia a las movilizaciones que mantienen en exigencia de la abrogación de la Ley del ISSSTE y otras demandas laborales.
En el mensaje, el magisterio disidente sostiene que el adelanto del cierre escolar busca anticiparse a una mayor organización de los docentes y evitar que las protestas crezcan “en el marco del Mundial”, además de acusar que detrás de la decisión “hay cálculo político y miedo al pueblo organizado”.
Lejos de asumir la medida como un golpe definitivo, la Coordinadora llamó a fortalecer la movilización y lanzó una advertencia política: “Si nos quitaron las aulas, ahora nos tendrán en las calles, en las asambleas, en las brigadas, en la organización nacional, más fuertes que nunca”.
La CNTE insistió en que no son “empleados sumisos”, sino “maestros con dignidad y conciencia”, y reiteró que “nada ni nadie detendrá” su demanda principal: la abrogación de la Ley del ISSSTE.
El posicionamiento refleja el endurecimiento del discurso de la Coordinadora frente al Gobierno Federal y anticipa que, lejos de disminuir, las acciones de protesta podrían trasladarse y ampliarse fuera de los centros escolares en las próximas semanas.



