Recordar el origen

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

Es real, la vida ofrece oportunidades que suelen ser difíciles de desaprovechar y éstas llegan, en ocasiones tan imprevistas, que obligan a poner en marcha el engranaje personal para asumirlas con entereza y profesionalismo.

Proyectadas como objetivo o plan de vida, los espacios laborales, temporal o definitivamente ganados, si bien pueden ser producto del esfuerzo y la dedicación, nunca deberán ser motivo para olvidar el origen.

Porque nuestro origen es el mejor consejero, es el sensor que regula el comportamiento, quien detacta actitudes, quien juzga la praxis.

Recordar de donde venimos es, además, engrandecer la actualidad; la empatía, el trato, la solidaridad y la comprensión tienen relación directa con nuestra procedencia, con nuestro ayer, con el pasado que da la oportunidad de vivir el presente.

Saber quienes fuimos o donde estuvimos, con la indeleble impresión no solo en la mente sino en el espíritu, es el ingrediente indispensable para valorar las experiencias actuales y que de ahí se normen las conductas por asumir. Finalmente no es el cargo ni las posiciones lo que hará que alguien nos recuerde con afecto y gratitud, lo hará la manera en que consideramos a nuestros semejantes.

Sin olvidar los orígenes, las funciones evidenciarán el lado humano.