

Con el objetivo de generar soluciones innovadoras ante los desafíos del cambio climático en zonas áridas, la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) y la University of Texas at El Paso (UTEP) consolidaron una alianza estratégica que beneficiará directamente al sector productivo y académico de la región.
Los días 26 y 27 de marzo, la delegación de UTEP realizó una visita académica y técnica a la UACH y al Campo Experimental Delicias de INIFAP, en el estado de Chihuahua, como parte de una agenda orientada a fortalecer la cooperación científica internacional y promover la formación de recursos humanos especializados.
Durante este encuentro, se impulsaron oportunidades de movilidad académica, programas de posgrado y esquemas de colaboración en temas clave como el manejo sustentable de agroecosistemas del desierto chihuahuense, el análisis de la resiliencia ante el estrés térmico e hídrico, así como el estudio de las dinámicas de carbono y agua en el contexto del cambio climático.
En las instalaciones de la UACH, particularmente en las facultades de Ciencias Químicas, Zootecnia y Ecología, se presentaron programas de maestría y doctorado del Departamento de Ciencias de la Tierra, del Medio Ambiente y de los Recursos de UTEP, generando interés en estudiantes y docentes para integrarse a proyectos de investigación y formación internacional.
Posteriormente, en el Campo Experimental Delicias de INIFAP, investigadores de las tres instituciones llevaron a cabo un intercambio técnico enfocado en el uso de tecnologías innovadoras para el monitoreo ecohidrológico, genómico y productivo, así como en el análisis de la respuesta de los agroecosistemas ante condiciones climáticas extremas.
Como parte de la agenda, se realizó una visita al Rancho El Arete, donde se observó la implementación de instrumentación especializada en huertas de nogal pecanero, orientada a evaluar su comportamiento fisiológico frente al estrés climático en condiciones reales, consolidándose como un espacio estratégico para investigación aplicada y transferencia tecnológica.
Este acercamiento permitió identificar áreas de interés común y reconocer capacidades complementarias entre las instituciones, sentando las bases para el desarrollo de proyectos conjuntos y el fortalecimiento de la cooperación binacional México–Estados Unidos.
Entre los principales resultados destaca el compromiso de impulsar la generación de conocimiento científico de alto nivel, fomentar la movilidad académica, gestionar financiamiento conjunto y transferir tecnología al sector productivo, contribuyendo así al desarrollo sostenible de la región.
Finalmente, las instituciones coincidieron en la importancia de formalizar convenios interinstitucionales y establecer un plan de trabajo que permita consolidar a la región binacional como referente en investigación aplicada sobre agroecosistemas y cambio climático.



