Por: Víctor M. Quintana S.
El colorido y las figuras tipo Disney saturan nuestro estado. Centenas de espectaculares, anuncios en la prensa, en portales de internet, carteles en las oficinas públicas. El mundo de colores pastel recorre la geografía del Estado Grande. Como si todo en Chihuahua fuera una película color de rosa, como si no existieran los colores negros de los lutos, los rojos de la sangre derramada, las transparencias saladas de las lágrimas o de las necesidades no satisfechas.
Pareciera que con este alud propagandístico el gobierno del estado pretende que sintamos que Chihuahua es Disneylandia luego de cinco años de la actual administración. Sin embargo, hay cuando menos cinco cuestiones a criticar en estos mensajes:
Primera: con esta propaganda se infantiliza a la ciudadanía chihuahuense. Todos absolutamente todos los carteles presentan en primer término a una mujer joven y bonita -seguramente el avatar de la gobernadora- como si fuera una combinación de las princesas de Disney con la Barbie: bella, amable, arregladita, rubia, por supuesto. No cabe duda que quien la diseñó, sea persona o sea computadora, maneja con gran destreza este nuevo arte figurativo. Son figuras que destilan miel y datos simplistas. No para informar a personas adultas sino para conquistar mentalidades infantiles.
Segunda: Además de menospreciar la inteligencia ciudadana, esta propaganda mocha tramposamente la realidad. Informa de acciones que realiza, de servicios y de cosas que entrega, pero no de los resultados que se obtienen. Ni mucho menos si hubo avances en aspectos fundamentales que el gobierno debe atender. Ejemplos:
La princesa de Disney aparece entregando despensas alimentarias, pero se oculta que, según el INEGI, entre 2022 y 20324, el estado de Chihuahua fue la única de las 32 entidades federativas en que aumentó la carencia a la alimentación nutritiva en 14 mil personas y caímos del 1 al 7º. Lugar nacional.
La bonita y amable rubia, con toga y birrete anuncia la entrega de becas, pero no nos dice que entre 2022 y 202 33 mil chihuahuenses más están en rezago educativo y caímos del 11 al 15 lugar nacional.
Con una bonita bata con motivos infantiles y un bebé en brazos nos anuncia las estancias infantiles, pero se oculta que Chihuahua ocupa el sexto lugar en violencia infantil en el país y después de 10 meses siguen impunes las personas responsables de violentar niños en las guarderías de Ciudad Juárez. En ese mundo color de rosa contrasta con la realidad del embarazo en adolescentes donde Chihuahua está por encima de la media nacional.
La mujercita apoya sonriente a las mujeres emprendedoras, pero no se dice que Chihuahua ocupó el lugar número 26 en creación de empleos en 2025, ni que en todo 2024 y 2025 la actividad económica del estado tuvo un crecimiento negativo.
Los festivos y enormes carteles no hablan de que seguimos siendo uno de los primeros cinco estados en homicidios dolosos, ni el primero en secuestros, el tercero en feminicidios por cien mil habitantes, ni de los desplazamientos forzados de poblaciones enteras en la sierra, y un etcétera que no cabe en los espectaculares.
La tercera cuestión a observar en esta propaganda, es que se aleja de una rendición de cuentas democrática y republicana. La Titular del Ejecutivo del Estado no se hizo presente en el recinto del Congreso al momento de entregar su informe de gobierno, y no hubo oportunidad de que respondiera a los cuestionamientos de la representación popular.
Una cuarta observación crítica: en esos anuncios se personalizan las acciones de gobierno. Se atribuye todo a la gobernadora, como si esas acciones -muchas de las cuales de muy dudosa eficacia- las financiara con sus propios recursos y como si no fuera su obligación realizarlas. Para eso se le paga, y muy bien.
La quinta reflexión que hay que hacer es el enorme costo de esta propaganda fragmentaria y tramposa: el Ejecutivo debe rendir cuentas puntuales de cuánto ha gastado en toda esta parafernalia y cómo lo justifica. Y si no, es el Legislativo quien debe exigirlo. Si cada espectacular cuesta al menos cincuenta mil pesos por mes y hay cientos de ellos, más las inserciones en periódicos, en redes sociales, los carteles, etc. la cantidad derrochada injustificadamente será enorme.
Definitivamente, esta Disneylandia de avatares, oropel y mentiritas, SU disneylandia, nos está saliendo muy cara a las y los chihuahuenses y de nada nos sirve.



