Por. Profr. José Luis Fernández Madrid
Considerar a la mayoría silenciosa que en tiempos convulsos y de enorme vorágine permanece silente y objetiva, es y debe ser objetivo prioritario para quienes en la palestra se presentan.
En épocas en que el ruido es ensordecedor, en las que los decibeles suben, en los que las palabras pretenden ser más estridentes que la trayectoria, valorar a la mayoría silenciosa que impávida sintetiza las acciones, es insoslayable.
Vítores, aplausos y porras pueden ser ganados con facilidad, en lo externo, en lo visible, en lo conveniente, pero recibirlos en lo real, en lo genuino y auténtico, cuesta.
Contemplar y convencer a esa mayoría: la que escucha pero calla, la que observa pero analiza, la que visualiza pero reflexiona, la que revisa antecedentes para valorar el presente; es ser consciente de que no todo es exhibición pública o mediática.
En momentos de sonoras estridencias, el silencio puede ser el mejor aliado y el más fiel seguidor.




