30 monedas de plata

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Por: Mtra. Sumiko Ortiz

La Última Cena, obra del reconocido polímata Leonardo Da Vinci muestra una gran mesa en donde se reúnen 13 personas. Al centro, la figura clave de la religión cristiana y a su derecha, la figura de Judas destaca por tener una pequeña bolsita en su mano. La historia cuenta que Judas Iscariote fue uno de los 12 apóstoles que seguían a Jesús y que, a cambio de treinta monedas de plata, condujo a los esbirros del imperio hasta el jardín de Getsemaní, donde, según lo pactado, identificó a Jesús dándole un beso y refiriéndose a él como rabí (Maestro) para que lo apresaran, dando con ello, origen a una de las traiciones más conocidas y repudiadas de la historia.

¿Hacia dónde va esto?

Hace ya más de 2 años, cuando empecé con el viacrucis de denunciar los abusos de autoridades en SEECH, busqué apoyo en el sindicato, y hoy me arrepiento. De entrada, me informaron mal sobre el proceso que debía seguir, y un año después, cuando decidí recurrir a la denuncia pública, las cosas fueron verdaderamente en picada.

Entre otras instancias, interpuse mi denuncia, como debía ser, ante la Dirección Jurídica encabezada por la Dra. Cinthia Pallares. Junto con su resolutivo que me acreditó como víctima de múltiples abusos, me entregó la revocación de mi puesto. ¿Qué dijo el sindicato? “Firme, no se puede hacer más, aunque usted haya ganado, y agradezca que la sacaron del ambiente hostil en el que estaba. Lo que quiera hacer por fuera ya es cosa suya.” Poco después, el Mtro. Eduardo Zendejas me pidió un pliego petitorio que enumerara formas en que él podría ayudarme a revertir el daño que toda esta situación me había causado hasta entonces.

Finalmente me cambié (o cambiaron) de centro de adscripción porque en mi antiguo lugar de trabajo eliminaron mis datos del checador. Sin poder demostrar mi asistencia, me habrían despedido por abandono de trabajo. ¿Qué hizo el sindicato? “Ni modo. Cámbiese, al cabo es nomás mientras arreglamos su asunto. Espérese, maestra”.

El 6 de noviembre del 2025, después de varias publicaciones de mi parte, el Mtro. Zendejas me pidió por escrito una propuesta con lo que yo necesito para resolver el conflicto (deja vu). La entregué el 12 de noviembre y recibí la promesa de que se le daría seguimiento. ¿Qué seguimiento le dio el sindicato? Bueno, aquí sigo, ¿verdad? “Espérese, maestra”.

En diciembre, durante la posada de “Los Juegos del Hambre en SEECH”, hablé con el Profr. Nicolás Aragón de nueva cuenta y me dijo que mi situación se resolvería el 8 de enero. “Espérese, maestra”.

En enero, el sindicato me solicitó una propuesta con lo que necesito para resolver el conflicto, dejándome ya con una casi absoluta certeza de estar viviendo una falla en la Matrix. “Páseme por escrito su propuesta y espérese, maestra”.

En febrero, me dijeron que no me pueden otorgar nada de lo que solicito, me ofrecieron cosas totalmente distintas y al decir que no, me pidieron por escrito una propuesta con lo que… ya saben, ¿verdad? Y de nuevo, “espérese, maestra”.

Ya en marzo, un año después de estar esperando, el Profr. Nicolás Aragón, en respuesta a mensajes de WhatsApp donde le pregunto por mi asunto, me contesta “Me queda claro que tampoco en nosotros confía. Tome usted sus propias decisiones”. Así el encargado de resolución de conflictos de nuestro sindicato.

Para rematar, en la última reunión que tuve con la C.P. Teresa de Jesús López, la Dra. Cinthia Pallares y los Profrs. Aragón y Rubio por parte del sindicato, me pidieron una tregua. Yo me comprometería a dejar de denunciar públicamente y a cambio, me ofrecieron un trato: Si yo dejo mi clave sindicalizada en reserva, me darían un nombramiento como enlace de un área que ni existe ni tiene razón de ser, pues me nombran enlace académico de una parte de SEECH que se dedica a formatear y rehabilitar computadoras y capacitar en tecnologías cono Canva. No sé qué beneficios trae dicho nombramiento, pero el personal del sindicato no solo me aconsejó aceptar, sino que me presionó y apuró a hacerlo. Me entregaron un papel con un nombramiento, pero yo ya les dije que no voy a soltar mi clave. Si siendo sindicalizada, llevo un año peleando contra autoridades abusivas y además contra el sindicato mismo, ¿Qué me espera si cambio mi clave por una de confianza? Eso sí, hubo foto y todo, de manera apresurada, para ya cerrar el trato de callarme a cambio de entregarles lo único que me da una pizca de seguridad en esta institución. Las autoridades apuntalando la daga en mi garganta y el sindicato empujándome contra ella. Vaya manera de traicionar al trabajador sindicalizado y víctima de abusos y violencias. Ni el mismo Judas Iscariote se atrevió a tanto y así esperan confianza.

¿Qué significa entonces “espérese, maestra”?
Significa CÁLLESE. Significa DEJE DE PUBLICAR. Significa CÁNSESE Y RÍNDASE.

El SNTE lleva pues la marca de Iscariote en la frente y una bolsita sospechosa en la mano. Mientras me saludaban de beso, bromeaban conmigo y me prometían su apoyo, lo único que hicieron fue retrasarme con la intención de que me rindiera por cansancio. Del 8M/2025 al 8M/2026, no tengo idea de cuántas veces me abstuve de publicar mis denuncias porque el sindicato me aseguraba que estaba trabajando por una respuesta favorable a mi situación. Antes solo querían que me rindiera por cansancio. Ahora, de plano, se quieren deshacer de mí a como dé lugar y para eso necesitan que entregue mi clave sindicalizada. No lo voy a hacer. Me imagino que revocarán mi nuevo y deslumbrante nombramiento, pero eso no me asusta. No sería la primera vez.

Hoy, solo me gustaría saber en qué consistieron esas metafóricas 30 monedas de plata por las que, hasta ahora, el SNTE bien podría seguirme diciendo “espérese, maestra”, mientras la dupla López-Pallares encuentra la manera de deshacerse de mí.
Tal vez pronto lo descubra.
¿Me espero?