El comisario de Seguridad Pública Municipal, Julio César Salas, informó que diez elementos de la corporación fueron desarmados luego de reprobar los exámenes de control y confianza aplicados en meses pasados, como parte de los procesos de evaluación interna.
Explicó que, una vez que el Centro de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo (C4) emite un reporte negativo, este se turna a la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, instancia que ordena la suspensión inmediata del porte de arma, por lo que los elementos no pueden continuar en labores de patrullaje.
Salas precisó que, en estos casos, los policías son reasignados a áreas administrativas mientras se determina su situación, ya que no se les permite desempeñar funciones operativas sin arma. Posteriormente, son enviados a un proceso de revaluación para conocer las causas del resultado no aprobado.
Añadió que cuando los exámenes detectan situaciones graves, como consumo de sustancias u otras faltas que comprometan la función policial, se inicia un procedimiento para la baja definitiva del elemento. Actualmente, los diez policías permanecen en funciones administrativas y serán revaluados a lo largo del año para definir su estatus dentro de la corporación.



