La descarga administrativa de la SEP que no descarga nada

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Por: Abelardo Carro Nava

Con la llegada de la tan anhelada (y mal lograda) “calidad” en el ámbito educativo, el quehacer docente cambió sustancialmente; las actividades administrativas impuestas desde la Secretaría de Educación Pública (SEP), superaron a las que la propia pedagogía y didáctica requiere para la generación de aprendizajes en los estudiantes que se encuentran cursando sus estudios en alguna de las escuelas del Sistema Educativo Mexicano (SEM).

¿Cuántas maestras y maestros no han recibido la indicación directa por parte de su autoridad inmediata superior para que, de la noche a la mañana, entreguen “información” que les “requieren” de manera urgente en la SEP?, ¿cuántas de esos requerimientos no se realizan a contra turno o, en el peor de los casos, durante el horario en el que el profesorado se encuentra abordando algún tema o contenido con sus respectivos grupos?, ¿cuál es el destino de la información solicitada con una urgencia desaforada?

Es cierto, el ejercicio docente, siempre ha estado ligado al ámbito administrativo, pues la entrega de informes sobre tal o cual acción o proyecto llevado a cabo en un tiempo determinado; el llenado de boletas con su respectiva entrega a los padres de familia; la elaboración de citatorios para ciertas reuniones ya sea con los mentores de los alumnos o con los compañeros de trabajo; la gestión de algunas acciones para la realización de algún programa; son el pan nuestro de cada día. Esto, sin olvidar que, como trabajadores de la educación al servicio del estado, también tienen derecho a otro tipo de cuestiones de índole administrativa como la de solicitar licencias con o sin goce de sueldo; trámites personales relacionados con alguna situación médica o sindical; o bien, trámites personales para otro tipo de prestaciones como lo es la adquisición de lentes, préstamos, etcétera.

Como hemos visto, las primeras actividades administrativas, de alguna forma corresponden a alguna de las funciones que continuamente se realizan en los centros escolares pues, la finalidad de éstas, tiene que ver con ligar la enseñanza y el aprendizaje con algún tema que se esté abordando, pero también, informar sobre la evaluación propiamente dicha de esos aprendizajes. Las segundas, corresponden más al ámbito personal, pero indiscutiblemente, también forman parte de ese ejercicio que su profesión les otorga puesto que así se encuentra estipulado en la Ley Federal del Trabajo o en el Reglamento Interno de la SEP.

Ahora bien, si fijamos nuestra atención en las primeras; de sobra está decir que, desde hace varios años, el tema de la descarga administrativa ha sido uno de los asuntos que el magisterio siempre ha demandado con la finalidad de que tal premisa se haga efectiva pues, como lo he señalado, la brutal imposición de actividades administrativas por parte de la SEP, y que deben realizar los docentes, se ha incrementado considerablemente. De hecho, sobre esta cuestión, en el peñanietismo se tomó como una de las banderas del Nuevo Modelo Educativo que no se cansó de impulsar Aurelio Nuño.

Recuerdo que, hasta el hartazgo, este ex Secretario de Educación señaló que ahora sí se haría efectiva esa demanda: “La primera acción, la número uno es el tener una nueva organización de la escuela y de su plantilla, para reducir la carga burocrática de los maestros y los directores. Para ello, vamos a crear la figura de subdirector administrativo, una figura que se encargará del trabajo administrativo y burocrático de las escuelas para descargar a los maestros y directores de esta actividad y que se puedan concentrar de tiempo completo en las actividades de enseñanza y pedagógica” (SEP, 2016). Sin embargo, como bien sabemos, ni lo uno ni lo otro se logró como debiera. La carga administrativa fue la misma, con una clara tendencia a incrementarse.

Pasados algunos años, con bombo y platillo, también el ex Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, hizo lo propio asegurando que: “Por primera vez los maestros tendrán descarga administrativa de calificaciones… es decir, para que puedan calificar exámenes y vaciar calificaciones en el sistema. Una cosa novedosa es (que es) la primera vez que se hace en el calendario escolar, pero lo merecen las maestras y maestros… desde que empezamos los foros de consulta en el 2018, era una demanda reiterada” (Miranda, 2020). Curiosamente, tal ex funcionario de la SEP concibió que el tema de la descarga administrativa pasaba por el ámbito de las evaluaciones en un sistema. Quiero pensar, con cierta ingenuidad, que su ignorancia lo llevo a contemplar que eso que el profesorado mexicano exigía se refería al ámbito de las calificaciones/evaluaciones. Y por ello, con singular agrado afirmó que al ser plasmado en el calendario escolar un día de descarga administrativa, los docentes se verían beneficiados. Craso error porque, quienes se encuentran en el magisterio, saben muy bien que esto no corresponde solamente al tema de las evaluaciones, sino también, a la serie de imposiciones administrativas que, debo decirlo, terminan en una carpeta (física o digital), en un archivero, en un escritorio, en el archivo muerto o, en el peor de los casos, en el bote de la basura.

¿Cuántos de esos profesores han recibido alguna retroalimentación de los informes, reportes, cuadros, estadísticas y demás cuestiones que han sido solicitadas por su autoridad inmediata de manera urgente u ordinaria?

Cuestionamiento básico que, donde quiera que usted se encuentre, no encontrará respuesta. Y no la encontrará porque ni el mismo personal de la SEP conoce para qué se ocupa.

Y bueno, volviendo al tema del día asignado para subir las calificaciones a una plataforma hay que decir, que buena parte del profesorado mexicano realiza una evaluación continua y permanente, de carácter formativo, ¿no sería pertinente que esa plataforma estuviera siempre y en todo momento habilitada para que la maestra o maestro pudiera registrar sus evaluaciones?, ¿cuándo la SEP retroalimentará al profesorado mexicano en razón del cúmulo de observaciones que éste realiza sobre ese ejercicio valorativo de sus estudiantes? En fin ¿cuándo la SEP dará paso a eso que se llama o conoce con el término de simplificación administrativa?

Supongo, deben tener claro, que cantidad no es igual a calidad. Supongo, deben tener claro, que en el ámbito de la calidad el proceso es lo que lleva al resultado esperado. Supongo, deben tener claro, que los informes, reportes, estadísticas, y quién sabe cuántas cosas más, restan tiempo a lo verdaderamente importante: la enseñanza y aprendizaje en los salones de clase.

Hasta cuando SEP, hasta cuando…

Con negritas:

Curiosamente en estos momentos, la SEP tiene como titular a una maestra que laboró en un salón de clases. Curiosamente esta maestra también fue directora. Curiosamente, poco o nada ha hecho para aminorar la brutal carga administrativa impuesta por la Dependencia que ella dirige en tiempos de pandemia.

Referencias: