Video: “El clamor de justicia prevalecerá. Ingenuos aquellos quienes creyeron que Madera 65 sería olvidado»: Honran normalistas rurales de Saucillo a rebeldes del asalto

Chihuahua, Chih.- Con motivo de una fecha tan señalada como el 23 de septiembre, estudiantes de la Escuela Normal Rural “Ricardo Flores Magón” de Saucillo rindieron honores y realizaron su particular homenaje a los rebeldes que protagonizaron el hito histórico del asalto del cuartel de Madera en 1965 y prendieron una llama de la rebeldía ante las injusticias que hoy, 56 años después, sigue viva. Las jóvenes y combativas estudiantes recordaron la gesta con un performance recordando lo acontecido aquel día y dando lectura a un discurso ensalzando el valor de la lucha de aquellos guerrilleros.

Ante la atenta mirada de quienes a esa hora transitaban por la Plaza de Armas de Chihuahua, un grupo de normalistas rurales de Saucillo pusieron en escena, con su particular estilo, una performance representando la gesta protagonizada aquel 23 de septiembre de 1965 por Arturo Gámiz, Emilio Gámiz, Pablo Gómez, Miguel Quiñones, Salomón Gaytán, Oscar Sandoval, Rafael Martínez –todos estos perecieron durante el asalto junto con cinco elementos del Ejército Mexicano- Ramón Mendoza, Guadalupe Scobell, Matías Fernández y los aún sobrevivientes Francisco Ornelas y Florencio Lugo.

 

Acto seguido ensalzaron el valor y la gallardía de los mismos dedicándoles las siguientes palabras:

“La revolución no se lleva en los labios para vivir de ella, se lleva en el corazón para morir por ella”

-Che Guevara

Han pasado tan solo 56 años desde aquella madrugada del 23 de septiembre de 1965 en la que nuestros compañeros normalistas, maestros rurales y guerrilleros dieron su cara e incluso su vida en busca de justicia para el pueblo, pues se dejaban ver los abusos hacia los campesinos despojados de sus tierras, parecen pocos pues el dolor y la indignación siguen frescos, en esta mañana se puede respirar y sentir el pesar, justo como aquel día cuando mostraban los cuerpos de los rebeldes caídos como advertencia a quien intentara ponerse en contra de los ideales del estado, es curioso y lamentable como el querer un cambio puede costarte la vida, sin duda alguna este hecho histórico conmocionó al país y desató un movimiento guerrillero en México, pero sobre todo nos permito abrir los ojos ante la impunidad y la corrupción de este gobierno capitalista a quien poco le importa la seguridad y el bienestar de su pueblo.

Cuesta trabajo creer que fueron los maestros, y campesinos quienes se vieron en la necesidad de tomar las armas para hacer valer sus derechos y defenderse de los atropellos cometidos hacia el pueblo, puesto que cerraron el camino pacífico al cambio revolucionario, no tuvieron más opciones que la lucha armada. Pues el gobierno, quien se supone que debería de ver por el bienestar de este mismo es quien se encarga de que exista esta inequidad, las autoridades a quien supone le compete la seguridad del país implicaron al ejército mexicano en acciones totalmente contrarias al honor, a la ética, a la moralidad y a los derechos de los habitantes.

Está más que claro que desde años pasados se han visto a las personas con distintos ideales como una amenaza para el estado, no se permite pensar diferente y actuar a favor del pueblo pues estamos siendo consumidos por un estado opresor, que nos quiere atados, sumisos y sin voz.

El tiempo pasa, pero la herida no se desvanece, sino que su profundidad crece cada vez más, el coraje aumenta y las ganas de un cambio prevalecen, quedarnos callados ante los problemas que involucran al pueblo no es una opción, pues es realmente importante y sobre todo necesario hacer escuchar no solo nuestra voz, sino que también todas las que son ignoradas.

Lamentable como ante la prensa todos los hechos ocurridos aquel 23 de septiembre eran minimizados y catalogaban a los maestros, estudiantes y campesinos como “locos mal aconsejados” o “drogadictos ideológicos”, porque si, de esta manera clasifican a quienes no piensan a su manera, a quienes no quieren ser igual que ellos, a los que buscan equidad, rectitud de las personas al mando y que defienden sus derechos, lo que por principio y ley les pertenece, pues no todos ven el mundo de la misma manera, no todos tienen las mismas necesidades y lo más lamentable no todos cuentan con empatía. Se dejó ver que aquellas personas inmorales ni siquiera respetaron su vida, mucho menos sus ideales, pero hoy rendimos homenaje a esos rebeldes caídos que dieron todo por hacer un cambio, que actuaron con la única intención de devolverle al pueblo lo que les pertenecía, sus tierras que les habían costado mucho trabajo y sacrificio, buscando terminar con las injusticias que al parecer son el pan de cada día del estado.

Nuestro corazón descansará en paz hasta que el estado deje su inmoralidad de lado, hasta que las nuevas necesidades de nuestro pueblo sean escuchadas, cuando las reprensiones y abusos a estudiantes, maestros y campesinos no existan dentro del país, hasta el día en que lo distintos pensamientos sean respetados, pues todos estos atropellos no solo logran que cada día no encontremos mucho más fuertes, sino que también logran que estemos decididos al cambio.

A pesar de que no se permitió que lo deseado fuera cumplido y les arrebataron los objetivos de las manos, su lucha no fue en vano pues hoy despertamos miles de jóvenes que estamos cansados de todo lo malo que pasa en nuestro México y que queremos un cambio, hoy sabemos que todo su sacrificio no fue improductivo, sino que nos dejó muchas luchas por delante.

23 de septiembre no es un día de fiesta, es un día en el que nos encontramos con vestidos de luto, un día en el que sentimos veneración por todos aquellos guerrilleros, hoy continuamos en contra de las injusticias y a favor de la lucha, un día más en el que haremos escuchar nuestra voz, en el que no nos quedamos callados, pues hoy es un día de lucha y de protesta.

El clamor de justicia prevalecerá. Ingenuos aquellos quienes creyeron que esto sería olvidado, quienes hicieron mal uso de su poder y delitos hacia el pueblo cometieron pues la semilla de la rebelión ya ha sido plantada y con cada atropello e injusticia cometida se riega cada día. Este no fue el último acto de amor por el pueblo y la justicia que sus ojos pudieron llegar a ver y sus oídos a escuchar, pues llegaron otros y se avecinan muchos más. Nuestra sed de justicia ha aumentado y ni 100 vasos de agua van a lograr saciarla, pues hoy más que nunca nos encontramos en pie de lucha.”