Expresiones misóginas o machistas no representan las enseñanzas de sacerdotes: CEM

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Chihuahua. – Luego de que un sacerdote de Coahuila en una misa asegurara que las mujeres que recurren al aborto quedan “huecas e inservibles” e instara a los católicos a “asesinar a sus hijas” en lugar de recurrir a la terminaciób forzada de un embarazo la Conferencia del Episcopado Mexicano emitió un posicionamiento en donde manifiestan que las expresiones misóginas o machistas que agreden a la dignidad de la mujer no representan las enseñanzas ni las intenciones de los sacerdotes ni de la comunidad católica.

Se trata del padre Lázaro Hernández Soto, de Monclova, Coahuila, quién señaló que toda mujer que aborte debería de recibir la pena de muerte.

El comunicado es el siguiente:

Comunicado sobre declaraciones del Padre Lázaro Hernández

A toda la comunidad diocesana de Saltillo y a la opinión pública:

El pasado domingo 12 de septiembre el Presbítero Lázaro Hernández, Párroco de San Juan Bautista Lasalle en Monclova, Coahuila, en su deseo de hacer conciencia sobre la gravedad del aborto, expresó en su homilía frases que fueron entendidas como incitación de la violencia hacia las mujeres y provocaron reacciones de rechazo y condena hacia el sacerdote.

Como Obispo de Saltillo, a cargo de la diócesis y de sus agentes de pastoral, deseo comunicar lo siguiente:

1. El Presbítero Lázaro Hernández fue exhortado a pedir una disculpa pública por tan desafortunadas expresiones de violencia, y aclarar a la feligresía, y a la opinión pública en rueda de prensa, su postura ante la defensa de la dignidad de la mujer. Estas acciones se realizaron el pasado lunes 13 de septiembre y ya han sido publicadas en los medios locales.

2. La Iglesia Católica, consciente del drama que vive la mujer cuando se encuentra con un embarazo inesperado y no deseado en situaciones de presión de múltiples formas, condena el machismo cultural, que deja a la mujer sola ante un embarazo no deseado.

3. La Iglesia, como Madre, conoce lo que pasa por el corazón de las mujeres que luchan contra toda forma de discriminación y violencia, en especial el de aquellas que son víctimas de actos criminales o que se encuentran en situación de vulnerabilidad, desamparo o abandono.

4. Los obispos mexicanos hemos comunicado el pasado 8 de septiembre nuestras reflexiones y exhortación A FAVOR DE LA MUJER Y DE LA VIDA en donde expresamos, en sintonía con el Magisterio de la Iglesia, NUESTRO APOYO A LA MUJER en su dignidad y defensa de su persona ante las situaciones adversas que enfrenta.

5. Las expresiones misóginas o machistas que agreden a la dignidad de la mujer no representan las enseñanzas ni las intenciones de los sacerdotes ni de la comunidad católica con respecto al trato y valoración de la mujer en la familia y en la sociedad. Al contrario, deseamos que ese tipo de expresiones no se utilicen, sino que haya una conversión de todas las personas.

6. Reiteramos nuestro deseo de acompañar y promover el crecimiento integral de las mujeres y de los débiles. Deseamos estar en sintonía con lo que el Papa Francisco nos invita a considerar: “Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos…Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo”. (Evangelii Gaudium 212-213)

7. Seguimos ofreciendo a las mujeres que pasan por momentos de tribulación el bálsamo de la misericordia divina y el acompañamiento humano y espiritual para que puedan superar la adversidad y desarrollarse plenamente conforme al plan de Dios para ellas.

Confiamos en que este incidente no genere una confrontación estéril, sino una oportunidad para seguir creciendo juntos como personas dignas, y comunidades comprometidas con el bien común y el desarrollo pleno de las mujeres.

Bendiciones en el Señor Jesús, nuestro Buen Pastor, en quien tenemos Vida plena.