Una bofetada con guante blanco

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Por: Pbro. Camilo Daniel Pérez

Un gran amigo de un servidor, Víctor Manuel Quintana Silveyra, se decidió a buscar ser candidato para la gubernatura del Estado de Chihuahua por parte del partido de Morena. Me consta que lo hizo en buena parte animado e impulsado por un buen número de personas afiliadas al partido Morena, como también por muchos ciudadanos que conocen a la persona de Víctor, así como su trayectoria política y social.

A quienes conocemos a Víctor nos consta que es una persona honesta como pocas, íntegra, congruente con sus principios éticos, con una gran disponibilidad de servicio y de entrega, teniendo siempre en mente una agenda política y social a favor del pueblo, especialmente de los más desfavorecidos. En sus gestiones como funcionario público ha actuado con sensibilidad social, creativo y eficiente en sus encomiendas. Me consta que nunca ha buscado el poder por el poder, sino como una oportunidad para servir a la comunidad. Por cierto, él fue promotor y fundador del partido Morena en el Estado de Chihuahua, siendo su primer presidente.

Por todo ello, a mucha gente nos parecía un candidato ideal para la gubernatura por el Estado de Chihuahua, incluso lo considerábamos como “el candidato natural”, máxime por su buena fama y el capital político con el que cuenta en los diversos sectores de la sociedad.

Así pues, Víctor decidió registrarse como candidato por Morena en tiempo y forma siendo un total de ocho candidatos, seis hombres y dos mujeres. La selección del candidato se haría mediante encuestas, estando previsto que sólo se encuestaría a cuatro, pero gracias a la intervención del Delegado del CEN en Chihuahua, Senador José Ramón Enríquez, se aceptó que se encuestarían a los ocho; sin embargo, a Víctor no se le incluyó en la encuesta. Al preguntar Víctor Quintana a Mario Delgado, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional de Morena (CEN), por qué no había sido incluido en la encuesta, junto con los otros siete, increíblemente la respuesta lacónica, burda, sin explicación alguna y hasta insultante fue: “Por razones metodológicas”.

Esta respuesta no fue sino el culmen de una serie de agravios cometidos en contra de Víctor Quintana y quiero pensar que se debieron en buena parte a malos entendidos y a la cerrazón para el diálogo.

Me permito describir algunos hechos de Víctor Quintana que le molestaron a López Obrador. La mayoría de los ciudadanos del pueblo de Chihuahua estábamos muy indignados por los actos de corrupción e impunidad en el gobierno de César Duarte, algunos manifiestos y otros eran secreto a voces. Por tanto, las elecciones del 2016 se presentaban como la gran oportunidad de sacar al PRI y su gobierno del poder. Por el PAN contendió para gobernador, como lo sabemos, Javier Corral Jurado, persona honrada, congruente con sus principios y con posturas a veces diferentes a las de su partido. Entendió muy bien que la gran demanda de la ciudadanía era acabar con la corrupción y la impunidad en el gobierno.

Por su parte, López Obrador le propuso a Víctor Quintana que se lanzara en las mencionadas elecciones del 2016 para la gubernatura por parte de Morena. Víctor siempre le dijo que no por motivos personales y por su situación de salud. Luego surgió en Chihuahua la iniciativa de formar un frente amplio de oposición, sin definir quién sería su candidato común a la gubernatura, pues con votos divididos, el PRI tendría la gran posibilidad de enquistarse en el poder en buena parte por la red de corrupción que César Duarte había previamente tendido. Cuando Víctor le planteó esto a AMLO, éste no lo aceptó desconociendo o haciendo caso omiso del daño ocasionado a Chihuahua debido a la flagrante corrupción. Un mes y medio después, al no haber prosperado este proyecto de frente de oposición, un buen grupo de ciudadanos, luchadoras y luchadores sociales de toda la vida, en su mayoría de izquierda, entre ellos Víctor Quintana, formaron la “Alianza Ciudadana por Chihuahua” con el proyecto anticorrupción por los derechos humanos que encabezó Javier Corral. Víctor no se postuló como candidato. Incluso un buen grupo de ciudadanos, la mayoría de izquierda, se sumaron entonces para apoyar a Javier Corral, todas y todos ellos quienes formaban parte de la “Alianza Ciudadana por Chihuahua”, anteriormente citada.

La otra cosa que le molestó a López Obrador fue que Víctor Quintana formara parte del Gabinete de Javier Corral como Secretario de Desarrollo Social, función que cumplió a cabalidad, de acuerdo a sus conceptos de izquierda y con total libertad por parte de Javier Corral, no sin tener éste algunos desacuerdos con su propio partido del PAN. Todo esto le valió a Víctor la expulsión del partido de Morena. Creo que toda esta gente de la Alianza, junto con Víctor, se la jugó en buena lid sin renunciar a sus principios y con amplitud de miras anteponiendo el bien del pueblo de Chihuahua.

Debo señalar que Víctor reiteradamente con diversos documentos pidió a la “Comisión Nacional de Honestidad y Justicia” del partido de Morena se considerara su caso, pero de entrada desdeñaron todos sus argumentos. Además, hubo una serie de irregularidades en el proceso y en la ejecución de la expulsión. Tomando en cuenta todo esto, Víctor solicitó en diversas ocasiones el reingreso al partido de Morena. Al principio le daban acuse de recibido y ya después ni se tomaban la molestia de hacerlo. Es increíble el encono contra Víctor cuando uno lo compara con tantas personas que de otros partidos se han brincado como chapulines a engrosar las filas de Morena, muchos de ellos sin ser siquiera militantes de izquierda. No cabe duda que el rencor de López Obrador contra Víctor y el pleito casado contra Corral permean las decisiones del partido, los cuales con las ansias de poder de quienes podrían ver mermada su candidatura ante Quintana, formaron un cocktel explosivo para descarrilar las legítimas pretensiones electorales de Víctor.

Ahora bien, el Sr. Quintana en una amplia carta enviada a Mario Delgado, expresa su “inconformidad y extrañeza por la forma como fui tratado… a lo largo del proceso de registro de candidaturas…” En dicha misiva, aclara que, pudiendo hacerlo, no va a “proceder jurídicamente” pero enseguida señala: “Sí quiero apelar a la ética que debe orientar todas las acciones de Morena… la Guía Ética de la Cuarta Transformación es para seguirse, aunque no haya tribunales que vigilen su cumplimiento.” Esto no es sino dar una bofetada con guante blanco a los dirigentes de Morena, quienes incluso hablan de promover una constitución moral.

Es realmente una pena que se pierda una opción interesante y valiosa para dirigir desde la gubernatura los destinos de nuestro Estado. Víctor es un académico, investigador y docente a nivel universitario. Conferencista a nivel internacional, cuenta con algunas publicaciones. Ha sido en dos ocasiones Diputado al Congreso de Chihuahua, Diputado Federal, Delegado Político en la Delegación Gustavo A. Madero en el entonces DF, así como Director General de Administración y Desarrollo de personal. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Doctor en Ciencias Sociales en Escuela de Altos Estudios en Ciencia Sociales, París, Francia. Ha participado en diversas luchas sociales a favor de los campesinos y en defensa del voto electoral, así como en la promoción y desarrollo de comunidades urbanas, esto en Guadalajara. Esperamos que la carta de Víctor no se traspapele en el escritorio de Mario Delgado.