¡Que los maestros desquiten el sueldo!

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

Este parece ser el grito de guerra de muchos directivos y funcionarios que siguen sin entender las dificultades actuales a las que se enfrenta el personal docente.

No  importa el nivel ni la modalidad, lo cierto es que muchos directores, subdirectores, inspectores y/o supervisores, sintiéndose los guardianes del dinero público, han girado y siguen girando abultadas y hasta inverosímiles instrucciones a los maestros y maestras bajo su jurisdicción.

Mientras que por un lado, de manera correcta se pide empatía, solidaridad y comprensión para los estudiantes y padres de familia ante la circunstancia de la pandemia que vivimos, por el otro, se le exige al profesorado el llenado de infinidad de formatos, actas, academias, reuniones virtuales y un sin número de requisitos administrativos.

Creer que mantener  “ocupado” al magisterio con un cúmulo de actividades es sinónimo de obligarlos a “desquitar su sueldo” por no estar presencialmente en las clases, es ofender su inteligencia, es suponer que por estar en casa no se hace nada; muy alejados de la realidad se encuentra quien así lo piensa.

Situaciones tan absurdas como pedir a los prefectos del nivel medio básico y medio superior que “ingresen” a las clases virtuales para verificar si un maestro o maestra están dando clases o si se presentaron a tiempo con el ridículo pretexto de que es para “guardar el orden” de los estudiantes es insultante.

Cargar al docente con cursos “voluntariamente obligatorios” para mejorar sus habilidades para la enseñanza, delegarles comisiones para la organización  inmisericorde de concursos virtuales suena más a fiscalización de sus funciones que a una verdadera acción académica.

Los directivos, hoy más que nunca, deben estar para apoyar, para asesorar, para brindar acompañamiento y ser los primeros defensores de la salud mental del profesorado a su cargo y no ser los principales provocadores de su deterioro.

Es triste, pero sí, este confinamiento vino a desnudar a muchos de ellos que pronto, pero muy pronto se les olvidó que algún día también estuvieron frente a grupo.

Y por cierto, el salario se desquita y por mucho; mucho más de lo que se paga. No hace falta endilgarles cosas o actividades fuera de toda lógica.

 

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