Busca el Estado nueva utilidad pública para edificio que iba a albergar el CECyT 19, que costó 7 mdp y que lleva año y medio abandonado; El plantel ya tiene nuevas instalaciones mejor ubicadas

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Chihuahua, Chih.- El Instituto Chihuahuense de Infraestructura Física Educativa, por entonces bajo la dirección aún de Rodolfo Bermejo Rodríguez, invirtió alrededor de 7 millones de pesos en la construcción de un nuevo plantel para el CECyT 19 Industrias en el terreno al noreste de la capital, más allá del Río Sacramento, a los pies de las faldas de la Sierra de Nombre de Dios, donde profesores y estudiantes venían trabajando desde años atrás en aulas móviles. La obra fue suspendida en febrero de 2019, cuando se encontraba ya al 96 por ciento de su ejecución, a la llegada del nuevo titular del Ichife, José Luévano Rodríguez, tras advertir que el expediente de la obra nunca estuvo completo –pese a lo cual e incluso no contar con permiso municipal, el Ichife y el CECyTECH decidieron seguir adelante con los trabajos- y que su ubicación alejada de los servicios públicos, unos dos kilómetros más allá del río, no era ni mucho menos la más adecuada. Una vez detenidos los trabajos, desde el Ichife consiguieron que la Coesvi cediera unos terrenos mucho más apropiados junto a la Vialidad Sacramento, en su lado urbanizado, donde el nuevo plantel terminó de construirse el pasado febrero, momento en el que iba a ser inaugurado por el gobernador, hecho que, como muchos otros, se vio alterado por la pandemia del COVID-19. Mientras, a los pies de la Sierra Nombre de Dios, tras resguardar los elementos de mayor valor, la obra inicial fue abandonada por meses y recientemente habría sido vandalizada por la visita de amantes de lo ajeno –que ya habrían sido detenidos- que se llevaron puertas y otros materiales. Vecinos cercanos a la zona lamentaron el abandono por meses, el desaprovechamiento de esta infraestructura y externaron su preocupación ante el posible malgasto de una importante cantidad de recursos públicos de los chihuahuenses. Cuestionado al respecto, José Luévano negó que la obra se vaya a convertir en un elefante blanco y aseguró que el Gobierno del Estado ya anda buscando otra utilidad pública a la que destinar el inmueble que iba a ser el nuevo CECyT 19 Industrias.

Días atrás, ciudadanos advirtieron del estado de abandono en el que las autoridades estatales habían dejado el edificio de dos plantas construido más allá del Río Sacramento –que se puede observar desde la confluencia de las vialidades Nogales y Sacramento- que iba a albergar inicialmente el CECyT 19, el cual a la vista desde el exterior afirman parecía terminado por completo –pintado y hasta con minisplits, dicen- y al que, lamentablemente, fueron viendo como amantes de los ajeno fueron desmantelando en parte quitando puertas, ventanas,… señalando que las autoridades no le pusieron a la obra ni una malla ciclónica para protegerla.

Es por ello que lamentaron el abandono de una obra destinada a fines educativos y la calificaron como “un desperdicio” de recursos. Entre los lugareños circuló la versión de que Gobierno del Estado hizo la escuela en terrenos que supuestamente tendrían dueño y éste habría ido a juicio, versión que fue rebatida por José Luévano.

El titular del Ichife empezó aclarando que el edificio abandonado se trataba de una obra que la pasada administración estatal, la de César Duarte Jáquez, proyectó realizar en estos terrenos de la Coesvi al noreste de la ciudad,  pasado el Río Sacramento y adentrándose rumbo a la Sierra Nombre de Dios unos 2 kilómetros, al que se le concedió la clave 119 y en el que la comunidad del CECyT 19 había venido trabajando desde tiempo atrás en aulas móviles.

Dicho esto, precisó que “era un terreno que no cumplía”. Refirió que al inicio de la presente administración estatal como tenían recursos comenzaron a construir el plantel – 8 aulas y servicios sanitarios- en esa primera ubicación pese a las reservas iniciales del anterior director del Ichife, Rodolfo Bermejo, y se decidió avanzar hasta que estuvo prácticamente concluido. Explicó que en estos casos al CECyT le corresponde proporcionar el terreno y la propiedad, y  precisó que desde el CECyT habría ido entregando documentos al Ichife de que iban avanzando en completar el expediente y al contratar éste un contratista ya no habría sido posible detener los trabajos.

Fue así, con la obra a un 96 por ciento de su ejecución que, al revisar el proyecto, a su llegada a la dirección del Ichife José Luévano decide detenerlo de inmediato al comprobar que no contaba con el visto bueno del Plan Rector de Desarrollo Urbano y que el expediente no estaba completo –pese a lo cual incomprensiblemente el Ichife y el CECyTECH habían seguido adelante con las obras desde un inicio-. Al parecer, según otras fuentes, nunca se solicitó y por lo tanto nunca se concedió el pertinente y necesario permiso municipal.

Según palabras del propio Luévano no tenía sentido seguir invirtiendo “en algo que no tenía futuro” como nuevo plantel del CECyT 19 y decidieron paralizar los trabajos por completo, dándose a la tarea de buscar otras alternativas.

Fue entonces cuando, asegura, que pese a algunas reticencias desde la Coesvi consiguieron la cesión de los terrenos que terminaron albergando el nuevo plantel, junto a la Vialidad Sacramento en su lado urbanizado. En esta nueva ubicación el Ichife construyó 8 nuevas aulas y el CECyT aprovechó la extensión para resguardar las aulas móviles en las que habían venido trabajando. Señaló que de hecho el nuevo plantel iba a ser inaugurado por el gobernador Javier Corral Jurado el 16 de febrero, pero que se cruzó la pandemia del COVID-19 y el evento no se llevó a cabo. Asimismo, por el mismo motivo y la imposibilidad de ofrecer clases presenciales, las instalaciones a día de hoy aún siguen pendientes de ser estrenadas.

Volviendo a la obra abandonada, el director del Ichife manifestó que al paralizar las obras en febrero de 2019 –hace año y medio- retiraron las cosas de mayor valor. No obstante, reconoció que “algunas cuestiones” del plantel fueron vandalizadas, que fueron interpuestas las denuncias correspondientes y ya habrían sido detenidos los presuntos responsables del robo.

Asimismo, José Luévano enfatizó que de ninguna manera debe considerarse que vaya a ser un recurso tirado a la basura. Aseguró que el edificio no será –más allá del año y medio que ya lleva paralizado- un “elefante blanco”, como se conoce a los edificios inconclusos construidos con dinero público, sino que el Estado le está buscando qué otra utilidad pública le puede dar, una utilidad más acorde que la educativa por la lejanía del lugar con los servicios públicos. No obstante, a día de hoy no habría aún una propuesta en firme sobre cuál pudiera ser ese posible uso.