¿Y los libros apá?

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

Inconcebible que a estas alturas del ciclo escolar y en las condiciones en las que nos encontramos, en el nivel de primaria aún no se cuente con los libros de texto.

Condenable el hecho de que el principal insumo para el proceso de enseñanza-aprendizaje se encuentre resguardado en bodegas y en espera de que “alguien” autorice su entrega.

Será el Gobierno Estatal o Federal, pero el hecho de que los estudiantes y padres de familia sólo estén trabajando con materiales y actividades diversas que los maestros y  maestras ponen a su disposición, mientras la burocracia decide cuando entregar los libros, pero definitivamente es una carga más de estrés para la triada que interviene en el proceso educativo.

Saber que la burocracia decidió hacer la entrega a finales de este mes y hasta mediados de noviembre suena a desprecio e incomprensión por la noble tarea de enseñar; las circunstancias actuales por efectos de la pandemia reclama urgencia en contar con dichos textos, pero al parecer a los encargados de las oficinas no les apura, quizá  no sean padres de familia que deben ayudar a sus hijos o tal vez simplemente consideran que se puede esperar. ¡Hace falta empatía!.

Es por todos sabido que el magisterio tiene talento de sobra para sobrellevar las clases a distancia y empleando su sentido innovador, sin embargo, nadie puede seguir abusando de su vocación al decidir desde los cómodos escritorios que los libros de texto no son indispensables y retrasando sin rubor su entrega.

Una vez más los docentes ponen de manifiesto su responsabilidad y entrega para con el hecho educativo trabajando sin una de sus más importantes herramientas, su dedicación por motivar, por incentivar a los alumnos sigue a prueba, no obstante, es injusto que, teniendo dicha herramienta, siga ésta arrumbada en algún rincón mientras se clama por su dispersión.

Sin duda increíble que esté pasando esto, si acudiendo a clases presencialmente los primeros días del ciclo escolar son difíciles ante la falta de libros, ahora su ausencia se resiente más y peor.

¿Definitivamente no habrá algún asesor de esos que cobran muy bien que le diga a la autoridad que es apremiante contar con dichos textos? O convenientemente callan.