Mapuche

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Por: Rosalío Morales Vargas

En la América austral resiste un pueblo
las vilezas añejas de efluvios coloniales
y el oprobio racista que hiere las conciencias.
Jamás se han marchitado
al sur de las laderas de Temuco,
las corolas fragantes del ímpetu mapuche.

Se asoma a los pretiles del invierno
en Wallmapu la digna rebeldía;
con un viento filoso a turbonadas
estentórea resuena la protesta,
desde Archipiélago Chiloé a Río Limari.

Esta nación de indómitas mujeres
y de varones con su equipaje de bravura,
no quiere más las horas adustas y sombrías
de estupidez expoliadora del criollismo,
ni el atropello despiadado
de su tierra estrujada y oprimida.

En el motín acrisolado de esperanza,
dejan de lado
la morriña interpérrira, acuden a la lucha;
pondrán en la picota
a quienes envenenan sus ríos y sus arroyos,
queman sus casas, se apoderan de sus bosques,
escarnecen sus símbolos, vejan las mujeres.

Hoy se levantarán por millares y millares,
para ausentar
la sordidez y la perfidia.