Palestina

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Por: Rosalío Morales Vargas

Un drama social que no termina,
asaeteado por flechas criminales.
Inmorales pulsiones del despojo
pretenden cercenar con nuevas anexiones,
con saqueos y esquilmos asesinos
a la heróica matria palestina.

Cipreses tristes, melancólicos olivos
y los viñedos contemplando la sevicia,
soleados días en las arenas del verano
se aprestan a cantar las odas por la vida
y defenderse del embate del sionismo;
la resistencia de los pueblos ya germina

No podrán reducir a escombros la memoria;
Jerusalén, Ramala y Gaza,
Hebrón y Jericó
interpelan a olvidos y silencios,
deturpan al colonialismo imperialista,
que por decenios atenaza a esta tierra.

Fuego en el corazón y el ánimo resuelto,
llameante la intifada, arisca rebeldía,
impedirán que las cadenas y grilletes
sojuzguen la conciencia en vilo sostenida.
Desde el Mediterráneo azul al Río Jordán,
jamás el pueblo palestino de rodillas.